El 75% de los docentes de la UNAM ya integra la IA
En el marco del Día del Maestro, la UNAM reflexiona sobre el impacto de la Inteligencia Artificial Generativa (IAGen) en la educación superior. Lejos de la nostalgia, la institución celebra una docencia que mira hacia el futuro, donde la herramienta tecnológica ya no es una ausencia, sino una presencia consolidada. Datos reportados en 2025 y 2026por la Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos revelan que el 91.5% del estudiantado y el 75% del profesorado han utilizado alguna herramienta de IA.
La IAGen ha transformado la dinámica escolar en todos los niveles. En el bachillerato, el uso docente alcanza el 83%, mientras que en licenciatura y posgrado se mantiene por encima del 70%. La pregunta actual no es si debe usarse, sino bajo qué criterios pedagógicos y con qué acompañamiento institucional.
Desafíos éticos y pensamiento crítico
A pesar del optimismo, la comunidad universitaria identifica riesgos claros como los sesgos, la pérdida de privacidad y el debilitamiento del pensamiento crítico. La UNAM enfatiza que la docencia no se reduce a transmitir información, sino a modelar razonamientos.
En este sentido, el profesorado visualiza la IA como un aliado para:
- Potenciar el pensamiento creativo.
- Fortalecer la resolución de problemas.
- Rediseñar la evaluación educativa, pasando de calificar productos finales a valorar los procesos de aprendizaje.
Hacia una alfabetización integral en IA
El reto inmediato para la Universidad es la creación de reglas claras y lineamientos institucionales. Tanto docentes como alumnos demandan formación continua y guías que permitan una alfabetización en IA que vaya más allá de escribir simples prompts. Esto implica entender el funcionamiento de los sistemas, identificar sus limitaciones y proteger los datos personales.
La investigación destaca que incluso docentes con más de 20 años de experiencia muestran apertura al cambio, lo que demuestra que la barrera no es la edad, sino la necesidad de recursos y apoyo real. La IA puede resumir textos, pero solo el maestro puede percibir el silencio de quien no se atreve a preguntar o guiar el horizonte ético de una profesión. La meta es clara: construir una universidad que utilice la tecnología con inteligencia humana.
