¿La puerta abierta al camión de la basura?
En Morena Hidalgo parece que las puertas nunca están completamente abiertas… pero tampoco cerradas.
Este jueves, su dirigente estatal, Marco Antonio Rico, aseguró que no existe una solicitud formal de afiliación ni un acercamiento de Israel Félix Soto con la dirigencia; sin embargo, dejó claro que, si el exalcalde de Mineral de la Reforma decide acercarse al movimiento, el asunto podría revisarse.
Hágame el favor.
Es decir: no ha tocado la puerta, supuestamente, pero ya sabemos que hay alguien dispuesto a abrirle.
La explicación tiene su dosis de prestidigitación política. Rico Mercado recordó que Félix Soto ya manifestó públicamente su absoluto e incondicional respaldo al gobernador Julio Menchaca y a la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque aclaró que eso no significa automáticamente su incorporación a Morena.
Ah menos mal.
Formalmente tiene razón: aplaudir no equivale a afiliarse. Se supone.
Políticamente, sin embargo, resulta difícil ignorar que esos gestos suelen ser precisamente el prólogo de los acomodos que después todos aseguran que “nadie vio venir”. Como con todos los expriistas incrustados en Morena.
También apareció en la conversación Shadia Martínez, esposa de Israel Félix. Morena sostiene que tampoco existe definición alguna sobre su eventual participación y que serán ellos quienes tendrán que decidir qué quieren hacer.
Hace apenas unos días, la misma dirigencia había descartado acercamientos con ambos para una candidatura en Mineral de la Reforma.
Ahora el lenguaje es bastante más, digamos, elástico: no hay invitación, no hay acuerdo, no hay candidatura… pero la posibilidad existe si es que se da el acercamiento.
Así funciona muchas veces la política mexicana: primero nadie habla con nadie, después todos coinciden casualmente en el mismo proyecto y finalmente resulta que siempre compartieron principios.
Israel Félix todavía no está en Morena, según su dirigencia. Pero la puerta quedó entreabierta, el picaporte funciona y nadie parece haber perdido la llave.
Otra vez: hágame el refavrón cavor.


