El Tuzobús, como la pelota, no se mancha.
“La pelota no se mancha”, una consigna repetida como oración entre quienes se mueven en el corrompido mundo del futbol profesional para expiar culpas y santificar “al juego”, parece aplicar al sistema de transporte de Autobús de tránsito rápido (BRT).
La definición técnica y académica del Autobús de Tránsito Rápido dice que es un sistema de transporte público “de alta capacidad que utiliza autobuses articulados en carriles exclusivos, ofreciendo velocidad y eficiencia similares a un Metro”.
Desde su creación, en las postrimerías (2015) del sexenio de Francisco Olvera, el sistema Tuzobús ha sido criticado y atacado por privilegiados con automóvil particular y mal manejado por empresas y gobiernos.
Este sistema de transporte, bien ejecutado y mejor administrado, es una joya de nobleza para la movilidad en ciudades de tamaño promedio al que ya observa Pachuca.
El actual gobierno acaba de informar que llegaron nuevas unidades del Tuzobús “para mejorar el servicio a miles de usuarios”.
La premisa alienta: más unidades significa menos espera, viajes más cómodos y un transporte más confiable para quienes no tienen el privilegio de un auto propio o la imposibilidad de usarlo siempre.
Las nuevas unidades, informó el gobierno estatal, tendrán vigilancia conectada al centro de control para mayor seguridad.
Y la corona: la modernización del Tuzobús no aumentará la tarifa: “mejor servicio pagando lo mismo”.
Para 2026, la proyección contempla ampliar el parque vehicular a 42 autobuses de 80 pasajeros, 38 autobuses de 50 pasajeros, 60 vagonetas de 15 pasajeros.
Las nuevas unidades incorporan mejores condiciones de operación, vigilancia conectada al centro de control y procesos de mantenimiento preventivo y correctivo, lo que busca reducir fallas, tiempos de espera y mejorar la seguridad del servicio.
Todo lo anterior sustenta la necesidad de respetar, bajo toda la presión posible, la esencia de este sistema de transporte: el carril confinado.
Se viene la época electoral, prueba de fuego para las convicciones y para los bolardos.


