Expertos de la UNAM analizan la evolución del hábito lector
La Dra. Miriam Peña Pimentel, investigadora del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB-UNAM), señala que los hábitos de lectura no están desapareciendo, sino que atraviesan una metamorfosis profunda. Las sesiones prolongadas de lectura han sido sustituidas por “micro sesiones” de entre cinco y diez minutos, una dinámica propia de los nativos digitales.
Este cambio ha popularizado el “escaneo” o lectura en diagonal, donde el lector recorre el texto rápidamente buscando información relevante antes de decidir si profundizar o no.
¿Leemos más o menos? El reto de las métricas
Aunque el INEGI, a través del Módulo sobre Lectura 2025, indica que el promedio de lectura en México es de uno a cuatro libros anuales, estas cifras resultan limitadas. La investigadora explica que hoy leer también incluye:
- Formatos digitales: Páginas de Internet, artículos y redes sociales.
- Contenido multimedia: Audiolibros, podcasts y reseñas en video.
- Plataformas interactivas: Sitios como Wattpad, que permiten una conexión directa entre autores y lectores jóvenes.
Actualmente, las páginas de Internet se posicionan como el segundo material más consultado en el país, especialmente por jóvenes de entre 12 y 24 años, quienes son el sector más activo.
Nuevas preferencias por edades
La diversificación también se refleja en los contenidos consumidos:
- Infancia: Libros ilustrados y contenido educativo.
- Jóvenes: Ficción, novelas gráficas, cómics y manga (con fuerte influencia japonesa y coreana).
- Adultos mayores: Novela histórica, biografías y temas que estimulan la memoria.
Evolución de las bibliotecas y fomento lector
Las bibliotecas han dejado de ser simples depósitos de papel para convertirse en centros culturales y sociales. Instituciones como la Biblioteca Vasconcelos integran materiales digitales y espacios de convivencia para mantenerse vigentes.
Para fomentar la lectura, la Dra. Peña Pimentel sugiere estrategias diferenciadas:
- Niños: Actividades lúdicas y programas como “Leo y Lea” de la Biblioteca Nacional de México.
- Jóvenes: Validar sus intereses actuales (manga, cómics) como puente hacia la literatura tradicional.
- Adultos mayores: Impulsar la alfabetización digital para facilitarles el acceso a periódicos y libros electrónicos.
La lectura en el siglo XXI es una práctica fragmentada y diversificada donde lo textual convive con lo auditivo y lo visual, consolidándose como una herramienta de conocimiento que se adapta constantemente a la era digital.


