Columna invitada: De la Cuna a la Cancha

Columna invitada: De la Cuna a la Cancha

Por: Ricardo Zárate.
 
La famosa máxima del balompié azteca dictaba una condena que parecía eterna: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Sin embargo, en el proceso de la Selección Nacional, este argumento parece perder fuerza.

La gran victoria de la gestión actual no se mide solo en el marcador, sino en la estructura: hoy México puede jugar con su esencia de siempre, pero con la certeza de que ya no va a perder como siempre, porque finalmente hay un método científico y deportivo detrás del talento.


Este cambio de estructura tiene un responsable: Ivar Sisniega. Su inclusión como Presidente Ejecutivo de la FMF ha sido un acierto. A diferencia de directivos del pasado enfocados únicamente en el negocio, Sisniega inyectó una visión de alto rendimiento a un sistema históricamente sin resultado.


Para dimensionar su capacidad administrativa, no hay que olvidar que Sisniega fue el creador de la Olimpiada Nacional, un semillero histórico que descentralizó el deporte en nuestro país y cuyos frutos se tradujeron en decenas de medallistas olímpicos en disciplinas que antes no figuraban.
Esa forma de trabajo que detecta, pule e institucionaliza el talento desde la raíz es el que hoy está aplicando en la FMF.


La fuerza de esta estrategia que se ejecuta entre el liderazgo de la cancha y la inteligencia deportiva. La ratificación de Rafael Márquez como el director técnico estelar del proyecto -rumbo al Mundial 2030- aporta la jerarquía, la mística y la identidad que el futbolista mexicano requiere. Pero la clave está en que el “Káiser” no está solo en la toma de decisiones, sino respaldado por una verdadera estructura deportiva.


El propio Javier Aguirre lo puso en perspectiva antes de cerrar su ciclo: anteriormente, un cuerpo técnico de la Selección Mexicana se conformaba apenas por 5 o 6 personas; hoy, el Tri cuenta con una estructura multidisciplinaria de casi 60 especialistas. Esta robusta maquinaria metodológica y de soporte es la verdadera aportación de la era Sisniega.


Ya no se depende del “ojo clínico” o del capricho de un entrenador. El acierto fue rodearse, en el proceso, de un consejo de especialistas de élite. Nombres como Pol Lorente en el diseño metodológico y la alta preparación física, Jon Moreno descifrando el rendimiento mediante el análisis de datos, Imanol Ibarrondo en el área de coaching y liderazgo, junto al blindaje médico del Dr. Rafael Ortega, respaldan al equipo.

A ellos se suma la unificación formativa que hace Andrés Lillini en las selecciones menores, y el apoyo en cancha de figuras como Andrés Guardado y Alfredo Talavera.
Hoy, desde la categoría Sub-15 hasta la Mayor, cada futbolista es evaluado mediante radiografías exactas de rendimiento, biomecánica y cargas médicas en tiempo real. Esta sinergia le permite a Rafa Márquez potenciar las virtudes naturales del jugador mexicano, que son el juego asociativo, la picardía y la entrega, pero blindándolo con una preparación de nivel europeo.


Aprender a ganar de forma constante requiere dejar atrás la improvisación. Con Sisniega en la estrategia administrativa y Márquez liderando un proyecto guiado por especialistas metodológicos, la base está puesta. El tri mantendrá su identidad futbolística, pero con las herramientas científicas necesarias para que el desenlace de la historia, por fin, sea diferente.

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