El Correo de las Brujas 

El Correo de las Brujas 

Hace exactamente un año, la exsecretaria de Finanzas, durante el gobierno de Omar Fayad Meneses, Jessica Blancas Hidalgo, reapareció en sus redes sociales luego de dos años y medio de ausencia.

Con orgullo y serenidad, Blancas Hidalgo presumió su graduación del sistema universitario Lone Star College, un colegio comunitario público ubicado en el condado de Harris, en el estado de Texas, Estados Unidos, donde vive.

Luego, se le vino el mundo encima gracias a la información publicada por los medios, sobre las irregularidades, por decir lo menos, que en su administración significan la desaparición de cerca de mil millones de pesos.

Pero para eso estaba ahí la ASEH, además del exgobernador Omar Fayad, quienes, en diciembre, la sacaron del fuego.

Y, paradójicamente, ahora está en la congeladora apelando al olvido. O al fin del sexenio, al menos. 

Durante una gira de trabajo por la Huasteca hidalguense, el gobernador de Julio Menchaca Salazar señaló que quienes busquen participar en un proceso electoral deberán presentar su renuncia al cargo, al considerar que “no puede haber ventaja”, en referencia a los lineamientos planteados a nivel nacional.

Y de inmediato llegan a la mente funcionarios como Miguel Tello, que se pasea por al distrito cinco, o Napoleón González, que hace lo propio incluso con propaganda y “utilitarios” (hasta que lo exhibió el periodista Florentino Peralta) y algunos o algunas más. 

Y no es que el Estado se caiga si dejan sus cargos en la administración pública, al contrario, pero efectivamente, representa una ventaja además de rozar los límites de lo ilegal.

A ver a qué hora, diría el clásico.

 Vaya apetito voraz de engañar y autoengañarse que tienen algunos personajes políticos.

La proliferación de “doctorados honoris causa” emitidos, previo pago de “cuotas” económicas, por organismos privados en México, especialmente cuando se usan con fines de promoción personal o política, se han puesto de moda precisamente para fabricar cualidades académicas inexistentes.

Irám González Pérez, quien busca ser candidato de Morena a la presidencia municipal de Mineral de la Reforma y, en sus ratos libres, va a una oficina que tiene en la Procuraduría de Justicia estatal, sucumbió a esa tentación.

Recibió, con mucha pompa y prosapia, eso sí, el “Doctoratum Honorem Causa” que entrega, luego de apoquinar por ahí de 70 mil pesos, una cosa llamada Conferencia Internacional de la Comunidad Universitaria” (CICU), una asociación civil que organiza ceremonias comunitarias de reconocimientos honoríficos, doctorados honoris causa, preseas y galardones varios, dirigidos a perfiles de distintos ámbitos.

Autoelogios baratos que cuestan mucho y salen caros, pues. 

Como dijera ChatGPT: los doctorados se ganan, no se pagan.

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