Las “fuerzas básicas” de Morena, contra el oportunismo y la impunidad.
Los últimos días han marcado un hito en las entrañas del partido-movimiento que aspira a eternizarse a como de lugar en el poder.
Incluso sin el pudor de pasar por encima de sus propias bases, de sus propias convicciones y sus propios cimientos.
Incluso por encima de sus figuras históricas y los principios, se supone, fundamentales de izquierda.
El conflicto del gobierno con la comunidad cultural que defiende a la Fundación Arturo Herrera Cabañas y lo que ideológicamente representa ha sido un auténtico mazazo para las bases del movimiento.
Este fin de semana, Morena comenzó sus cursos-talleres de formación política, dirigido a militantes y simpatizantes del partido, donde se promovió, dijeron, “la reflexión, el pensamiento crítico y el compromiso social”.
Ese semillero político es “la esperanza” de ese partido, que se carcome poco a poco desde dentro, con la intromisión de exmilitantes de otros partidos que solo ven el oportunismo, en el mejor de los casos, o la garantía de impunidad en la mayoría.
A ver si les da tiempo.


