Katia Itzel García y el fallo de la Suprema Corte.
Qué complicado le resulta a muchos hombres aceptar estar bajo la autoridad de una mujer.
Lo consideran inconcebible, más cuando la mujer es su “igual” o, peor, cuando la ven como inferior.
Katia Itzel García es una árbitra mexicana con gafete internacional de la FIFA, es decir, con el nivel más alto en el mundo para desempeñar su función.
Fue increpada por un entrenador argentino, exitoso a nivel de clubes en México y mediano como jugador que jamás alcanzó niveles mundialistas.
Por ser mujer.
El ejemplo vale la pena por ser de alcances nacionales y más, debido a la fama que provee el deporte de las patadas.
Cómo olvidar aquella pregunta hecha por un periodista a la primera y hasta ahora única mujer que ha presidido el Poder Legislativo de Hidalgo: ¿No tiene usted miedo? ¿Miedo? Por ser mujer y enfrentar, por primera vez, como superior a los “lobos de mar”.
Miedo es el que causó en sus homólogos, propios y extraños que quisieron atacarla por eso, por ser mujer.
Cómo olvidar tantos eventos políticos encabezados por hombres en que los discursos eran abundantes en el “apoyo con todo el desarrollo de las mujeres”.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación se empeña, con intrincados recursos legaloides, en complicar el tránsito de las mujeres al poder.
Por ser mujeres.
Y eso que “llegaron todas”.
Cómo olvidar que quienes enarbolan esa máxima también ponen piedras en el camino.
Por ser mujeres que no son parte del “movimiento”.


