Rebelión en los cabildos, ¿se irá el segundo “hijo” del gobernador?
El 10 de noviembre del año pasado, advertimos en este espacio una crisis municipal en Hidalgo.
La impresentable alcaldesa de Apan, Zorayda Robles y su interminable pleito con la expriista Gloria Hernández Madrid, ha causado muchos problemas incluso al gobernador Julio Menchaca.
En Pisaflores, de plano, la Constitución Política del Estado y la Ley Orgánica Municipal fue un adorno con el que hicieron lo que les dio la gana.
En Cuautepec, el alcalde Jorge Hernández Araus, discute con un regidor por temas de dinero, de financiamientos.
Triste recuerdo de Hernández Araus y los 4.8 millones de pesos que debió devolver al Congreso cuando no tuvo otra opción.
Lejos de corregirse, los pleitos en los cabildos se han extendido al punto de ya ser una guerra abierta en los municipios de Hidalgo.
Los ayuntamientos de Ixmiquilpan y Nopala de Villagrán y Nicolás Flores, los dos primeros gobernados por Morena, rechazaron la minuta de reforma constitucional enviada por el Congreso del Estado de Hidalgo, el famoso “plan B” que tanto costó a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Enfrentamientos verbales entre integrantes de los ayuntamientos del propio Nicolás Flores,de Francisco I. Madero, en Tula, en Actopan…
Algo tiene que hacer la autoridad responsable de mantener la gobernabilidad en el estado, de meter en cintura a presidentes municipales que se sienten virreyes en sus feudos con el poder absoluto que, creen, que los respalda.
O de plano, que el secretario de gobierno, Guillermo Olivares, sea el segundo “hijo” del gobernador Julio Menchaca y presente su renuncia para buscar nuevos horizontes.
O, que deje de mirar en lontananza y atienda la crisis de gobernabilidad en varias regiones del estado.


