Suponiendo… sin conceder

Suponiendo… sin conceder

Más allá del anual eslogan de ocasión —“Hidalgo, potencia en marcha”— y de la inevitable liturgia tradicional y poco transformadora de cada informe de gobierno, el cuarto año de Julio Menchaca Salazar permite concluir que el saldo es favorable.

Hace un año escribíamos en este mismo espacio que Menchaca Salazar había tenido la aquiescencia de gobernar sin radicalismo ideológico, como tantos de sus homólogos. 

A cuatro años de distancia, esa característica quizá explique mejor que cualquier consigna algunos de los resultados que presentó esta semana.

El gobernador informó que Hidalgo ha captado 130 proyectos de inversión por más de 147 mil millones de pesos, con una expectativa superior a 191 mil empleos directos e indirectos; presumió además el primer lugar nacional en crecimiento económico, un incremento de 96 por ciento en los ingresos propios y una reducción de 42 por ciento de la deuda pública. 

Excelente calificación en materia educativa, por cierto, una constante en todo el sexenio. Primeros lugares nacionales que impiden discutir con percepciones o especulaciones. 

Hay una filosofía que permanece: “La pobreza se combate generando riqueza”, dijo Menchaca en el verano de 2023. 

La frase resultaba incómoda dentro de una corriente política acostumbrada durante años a sospechar del capital, del empresariado y hasta del concepto mismo de generación de riqueza.

Cuatro años después, su gobierno presume precisamente eso: inversión privada, actividad industrial, educación infraestructura y empleo.

Y ahí radica quizá una de las peculiaridades del menchaquismo: militar en Morena sin convertir la administración pública en una prolongación de la asamblea partidista. Bendito sea Dios.

El cuarto informe señala que los recursos destinados a programas sociales pasaron de mil 61 millones de pesos en 2022 a más de 4 mil 900 millones en 2026, con más de 12 mil millones acumulados durante el sexenio y 154 mil personas que, según las cifras presentadas, salieron de la pobreza. 

No parece casualidad que, al mismo tiempo, el gobierno presuma que recauda más y debe menos.

El equilibrio está precisamente en no confundir ideología con administración pública.

Ha podido convivir con el discurso nacional de la Cuarta Transformación sin trasladar necesariamente todos sus dogmas a la administración estatal; ha buscado inversión privada mientras sostiene programas sociales; y ha mantenido una relación funcional con la Federación sin convertir al gobierno local en simple oficialía de partes.

En seguridad persisten claroscuros. En gobernabilidad, de plano, la claridad brilla por su ausencia.

El Ejecutivo reportó disminuciones de 71 por ciento en extorsión y 24 por ciento en homicidios, además de colocar a Hidalgo entre las diez entidades más seguras del país; sin embargo, la violencia regional, la delincuencia organizada, el huachicol y los conflictos municipales siguen recordando que las estadísticas no siempre tienen la misma lectura desde una comunidad afectada. 

Y está también el combate a la corrupción, una de las grandes banderas del gobierno.

Menchaca informó de 95 carpetas de investigación que derivaron en procesos contra 25 exfuncionarios y diez exalcaldes. 

Pecesitos. Los peces gordos, y su tiburón, continúan nadando en libertad.

Y así seguirán, lamentablemente para la justicia, que como siempre desde el inicio de los tiempos, sucumbe al acuerdo político. 

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