“Simey ya me perdió”. ¿Se debe excusar Adán Augusto López?
El diario Reforma exhibió en su primera plana una conversación entre el senador hidalguense, Cuauhtémoc Ochoa Fernández y el tabasqueño Adán Augusto López Hernández, de turbulento presente.
Una conversación a través de WhatsApp, en la que la avezada, entrenada y bien equipada fotógrafa, o fotógrafo, pescó la pantalla del teléfono de Adán Augusto López mientras le respondía a su compañero de bancada.
Relevante dato es que López Hernández se encontraba en su escaño del Senado de la República, un lugar eminentemente público, hablando de temas políticos, es decir, públicos.
No se ponían de acuerdo para una comida ni para una visita domiciliaria, se escribían sobre política.
Sobre cómo “contrarrestar a Menchaca”, gobernador de Hidalgo. Sobre la plena certeza de que Andrea Chávez será la próxima gobernadora de Chihuahua.
Sobre cómo uno de ellos, Adán Augusto, tiene, mantiene y expresa una abierta animadversión hacia una de sus compañeras senadoras, la hidalguense Simey Olvera, quien está inmersa en la carrera por la sucesión gubernamental en Hidalgo.
López Hernández fue designado por su partido como “coordinador” de tareas partidistas en la circunscripción que incluye al estado de Hidalgo.
¿No tendría que excusarse debido a esa condición de enemistad hacia Olvera Bautista?
“No mames. Simey ya me perdió”, escribió Adán Augusto, con esa exquisitez lingüística y ortográfica que le caracteriza.
Morena debería recusar al senador que demuestra parcialidad hacia una de las cartas mejor posicionadas en Hidalgo.


