Libertad de expresión exige escuchar, cuestionar y defender el disenso: Alejandro Gálvez.
En el marco de la guardia de honor realizada ante el Mural de la Libertad de Expresión en Pachuca, el presidente de la Fundación para la Comunicación y el Periodismo (Funcope), Alejandro Gálvez, afirmó que la libertad de expresión no debe limitarse a discursos solemnes, sino ejercerse de manera cotidiana a través del derecho a expresar ideas, formular preguntas incómodas y sostener el desacuerdo.
Durante su mensaje, señaló que la verdadera prueba de la libertad de expresión surge cuando una persona manifiesta una opinión distinta o cuestiona aquello que otros prefieren callar.
“La libertad de expresión es muy fácil cuando todos pensamos igual. Lo difícil comienza cuando alguien dice algo distinto, cuando alguien no aplaude o hace la pregunta incómoda. Ahí es donde se demuestra si realmente creemos en este derecho”, expresó.
Gálvez indicó que las diferencias de opinión son parte fundamental de una sociedad democrática y no deben interpretarse como actos de traición o enemistad. En ese sentido, sostuvo que es posible amar al país y, al mismo tiempo, señalar aquello que hace falta corregir.
Asimismo, destacó que la libertad de expresión no es un monólogo, sino un ejercicio que implica tanto el derecho a hablar como la disposición para escuchar.
“Ninguna sociedad avanza cuando el aplauso se vuelve una obligación. Las sociedades crecen con el diálogo, con la crítica, con el periodismo riguroso y con ciudadanos participando”, señaló.
El presidente de Funcope subrayó que la palabra tiene la capacidad de abrir caminos y denunciar injusticias, por lo que consideró indispensable defender este derecho incluso cuando quienes lo ejercen sostienen posiciones distintas.
También afirmó que México requiere ciudadanos informados, críticos y participativos, así como periodistas que puedan realizar investigaciones sin poner en riesgo su integridad.
Finalmente, recordó que la libertad de expresión debe ejercerse y protegerse de manera permanente en todos los espacios de la vida pública y privada.
“Es un recordatorio de que la libertad de expresión se ejerce y se defiende todos los días: en la mesa, en la calle, en las redes sociales y en la vida pública”, concluyó.


