Suponiendo…sin conceder.

Suponiendo…sin conceder.

La del domingo pasado fue la tercera victoria electoral de Alejandro Moreno como presidente del PRI, a cambio de 11 derrotas.

Pero esta es contundente, un nocaut efectivo, un dos a uno inobjetable a pesar de los pataleos de la dirigencia morenista y de los propagandistas del régimen que, primero, trataron de inducir la narrativa del “fraude”, siguiendo el manual del lopezobradorismo, y después, a la luz de los hechos, minimizaron el resultado al tratar de reducirlo a un “hecho aislado” y regional.

Y sobre todo, lo que le da un cariz exultante: se la ganó a Andy, el junior del bienestar, inútil por sí mismo y un peligro para su partido y para su padre, el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Andy López Beltrán, quien mutó el acento popoff de La Condesa al de tabasqueño forzado, aventó la toalla antes de la tragedia, pero es suya completa. 

La frialdad de los números dijera “El Mago” Septién: PRI-UDC: 684,472 votos (55.02%) y ventaja en los 16 distritos de mayoría.

Morena-PT: 325,992 votos (26.20%) y sin distritos ganados.

El PAN y MC a punto de perder su registro, deberán replantear sus propuestas pues el desprecio ciudadano fue brutal. 

Si es, o no, una radiografía del país es cuestión de percepción y perspectiva.

Que fue una derrota contundente y dolorosa para el oficialismo, no cabe la menor duda.

Aunque lo nieguen con donaire y con desaire.

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