Columna: De la Cuna a la Cancha

Columna: De la Cuna a la Cancha

Las dos caras del deporte escolar.

Por: Ricardo Zárate Ramírez.

El deporte en México tiene dos caras muy distintas. Por un lado, está el gran talento de miles de jóvenes que entrenan para ganar; por el otro, el freno constante de la burocracia, los pleitos de poder y los intereses de los directivos.

En este escenario aparece la Gimnasiada Nacional, para algunos la competencia más importante del deporte escolar en el país. Se trata de un evento que genera tanto aplausos como fuertes críticas. Para entender su impacto real, lejos de los rumores de quienes los acusan de “vividores” o de la idea de que todo es perfecto, hay que analizar con claridad lo bueno y lo malo. Vamos a ser positivos, que es bastante.

Recientemente se anunció de forma oficial que el Instituto Hidalguense del Deporte (INHIDE), en alianza con la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), y el Rancho Beisbolero en Zempoala respaldarán la logística e infraestructura para la Gimnasiada Nacional 2026. Con esto, el estado se convierte formalmente en la sede que recibirá en septiembre al rededor de 5 mil jóvenes de todo el país.

El verdadero valor de la Gimnasiada, es que busca el talento en todos lados. Mientras el deporte federado tradicional suele enfocarse en clubes privados o academias selectas, que algunas trabajan de manera ordenada, la Federación Mexicana de Deporte Escolar (FEMEDEES) trabaja directamente con las escuelas públicas y privadas. Los resultados ya se pueden ver. De estas competencias escolares han salido atletas como Isabella Viveros Hernández, campeona nacional invicta en los 1,500 metros planos, y la veracruzana Renata Olvera Martínez, destacada en taekwondo. También deportistas como Camila Monserrat Arias, Merydee Nicolle Mijangos y Estephany Antonella Velázquez han representado con éxito a México en torneos internacionales en Estados Unidos. Este torneo, además, es selectivo para los mundiales escolares oficiales de la ISF (Federación Internacional de Deporte Escolar), donde algunas disciplinas ya compiten a nivel internacional. Negar este avance sería un error.

Sin embargo, el problema de la Gimnasiada no está en las canchas, sino en las oficinas de las federaciones nacionales y sus asociaciones estatales. Como no controlan este torneo, se comenta que algunos directivos tradicionales han iniciado un boicot. La orden de algunas federaciones a sus asociaciones en los estados es clara: no apoyar, no prestar jueces y no avalar el evento. Este chantaje no es por el nivel técnico, sino para cuidar el negocio de las afiliaciones, las inscripciones y los exámenes pagados, que son el ingreso principal de las federaciones tradicionales. Cabe señalar que, a pesar de esto, disciplinas como Natación, Karate, Judo, Esgrima y Atletismo en este momento le apuestan a la iniciativa.

Es injusto frenar el desarrollo de un menor de edad solo porque compite representando a su escuela y no a un club afiliado a su monopolio. Llamar “vividores” a los organizadores de la Gimnasiada es una acusación que viene, justamente, de quienes han usado las federaciones y asociaciones como un negocio personal. Durante décadas, un grupo de directivos se ha adueñado de los deportes en México, manteniéndose en sus cargos no para ayudar a los atletas, sino para beneficio propio. Durante años se ha mencionado que ellos son el verdadero obstáculo, pues ven al deportista como un cliente y no como un talento. Hay que decirlo claro: si México consigue medallas internacionales, no es por el sistema deportivo oficial, sino por el esfuerzo y dinero de los padres de familia que pagan fogueos, uniformes, viajes y comidas, mientras se sabe que algunos directivos viajan con dinero público.

Pero también hay que hacer un llamado de atención urgente a la FEMEDEES. Este proyecto es nuevo, tiene apenas tres años y representa una esperanza real para el deporte escolar. No lo echen a perder. No cobren de más ni abusen del esfuerzo de las familias. Si la FEMEDEES cae en las mismas prácticas de antes —como el influyentísimo, el compadrazgo y la falta de transparencia—, terminará siendo igual que las federaciones que hoy critica.

La Gimnasiada es un proyecto necesario que expone las fallas del sistema deportivo actual. Conozco algunos de los que están en este proyecto llamado FEMEDEES tienen la oportunidad histórica de demostrar que se pueden hacer las cosas de manera limpia, o convertirse en una copia de los monopolios que solo buscan el beneficio propio, dejando olvidados a los atletas. Para lograr un cambio real, el camino no es la guerra entre instituciones, sino abrir las puertas de las escuelas al deporte organizado. Las federaciones y asociaciones estatales deben romper sus monopolios, dejar de ver a los jóvenes como clientes y coordinarse con el sector escolar. Solo trabajando con orden, cuentas claras y de cara a la gente se podrá apoyar la verdadera base del deporte nacional.

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