¿Austeridad o silencio? El riesgo de adelgazar los Cabildos”
Hay reformas que parecen simples ajustes administrativos.
Hasta que uno entiende lo que realmente modifican.
La discusión sobre reducir regidores en los Ayuntamientos de México —y particularmente en Hidalgo— se está presentando bajo una narrativa políticamente rentable: austeridad, ahorro y eficiencia gubernamental.
Y sí. Es verdad que muchos Cabildos se han convertido en espacios burocráticos costosos, inflados por cuotas partidistas, acuerdos políticos y estructuras sin verdadera representación ciudadana.
Pero el problema no es únicamente cuántos regidores existen.
El verdadero problema es qué ocurre cuando, en nombre de la austeridad, se debilitan los contrapesos dentro del Ayuntamiento.
Porque reducir regidurías sin rediseñar la representación política puede provocar algo mucho más delicado: la concentración del poder municipal.
Hoy, los Ayuntamientos funcionan bajo un modelo mixto:
una parte de los regidores llega por mayoría relativa junto con la planilla ganadora del presidente municipal y otra parte por representación proporcional.
La representación proporcional no es un “premio de consolación”. Es el mecanismo que permite que las minorías políticas tengan voz dentro del Cabildo. Es lo que evita que el Ayuntamiento se convierta en una sola voluntad política.
Cuando se reduce el número de regidores, la fórmula matemática cambia.
Y eso tiene consecuencias reales.
Porque entre menos espacios existan, más difícil resulta para las fuerzas minoritarias alcanzar representación.
En términos simples: si el Cabildo se reduce drásticamente, los partidos pequeños, las voces críticas y las oposiciones locales prácticamente desaparecen del órgano de gobierno municipal.
Un Cabildo sin pluralidad deja de deliberar y comienza únicamente a validar.
Y ahí es donde la austeridad puede convertirse en silencio institucional.
La pregunta entonces no es si deben existir menos regidores.
La verdadera pregunta es: ¿cómo evitar que la reducción de espacios termine fortaleciendo el hiperpresidencialismo municipal?
Porque ningún sistema democrático se fortalece eliminando vigilancia.
Mucho menos en el nivel de gobierno más cercano al dinero público, a la obra pública y a las decisiones que impactan directamente la vida cotidiana de las personas.
Aquí es donde la discusión debe evolucionar.
Si México realmente quiere transformar el poder municipal, entonces no basta con reducir números.Debe modificarse también la forma en que llegan los regidores al cargo.
Y quizá ahí está una de las discusiones más importantes que aún no estamos teniendo.
La elección directa de regidores por circunscripción territorial.
Un modelo similar al aplicado en Nayarit.
Actualmente, muchos regidores llegan al Cabildo “colgados” políticamente de la candidatura del presidente municipal.
No recorrieron colonias. No construyeron representación propia. No tienen vínculo territorial real.
Su lealtad política termina estando con quien los colocó en la planilla. No con la ciudadanía.
La elección directa cambiaría completamente esa lógica.
Cada regidor tendría una demarcación específica.
Un territorio.
Vecinos concretos.
Problemas reales que atender.
Y sobre todo: una legitimidad propia.
Eso modifica el equilibrio del poder.
Porque un regidor electo directamente por su comunidad tiene mayor libertad para cuestionar decisiones incorrectas, exigir información, o incluso votar en contra del presidente municipal cuando el interés público así lo exige.
Ya no dependería únicamente de la estructura partidista.
Dependería del juicio ciudadano.
La paradoja es profunda.
Reducir regidores sin fortalecer representación puede debilitar la democracia municipal.
Pero reducir burocracia mientras se fortalece la representación territorial podría transformar verdaderamente los Cabildos de México.
La discusión no debería centrarse solamente en cuánto dinero se ahorra.
Debería centrarse en qué tipo de poder local queremos construir.
Porque cuando desaparecen las minorías dentro de un Cabildo, no desaparece el conflicto.
Desaparece la vigilancia.
Y cuando desaparece la vigilancia, el poder deja de administrarse con equilibrio y comienza a ejercerse sin resistencia.
Ahí es donde la austeridad deja de ser eficiencia.
Y puede convertirse en concentración de poder.
Yarely Melo Rodríguez
#ÉticaRadical
#PoderConPropósito


