“Plan B” y San Salvador, el ejemplo.
En la Mesa de análisis de CentralMX los panelistas Bernardo Arista (PRI), Pablo Gómez (MC) y Francisco Ortega (PRD) coincidieron en señalar, en cuanto a una de las modificaciones constitucionales del “Plan B”, que son imprecisos los cálculos que dividen el presupuesto total entre el número de diputados para estimar su costo individual, al recordar que el gasto legislativo incluye áreas técnicas, administrativas y, de manera relevante, a los órganos de fiscalización, donde se concentra una parte importante del personal y recursos.
Advirtieron que estas medidas se inscriben en una absurda tentación de centralizar el gasto público, donde la Federación concentra la mayor parte de los recursos limitando la capacidad de decisión de estados y municipios.
Sobre todo de los municipios.
Durante prácticamente 24 horas, pobladores del municipio de San Salvador mantuvieron bloqueada la circulación en la carretera México-Laredo, a la altura de la localidad de Caxuxi.
No retuvieron al alcalde Norberto Martínez Cruz, –quien por nada y sufre un severo síncope– como dijo el secretario de Gobierno, Guillermo Olivares Reyna, no.
Solamente lo conminaron amablemente a no moverse de ahí hasta que se resolvieran sus demandas, las cuales están relacionadas, precisamente, con el presupuesto que cada año se entrega a las localidades.
Imaginemos, si se concreta esa reforma centralista, la inconformidad que expresarán habitantes de Ixmiquilpan, Huejutla, o algunos más de las zonas del estado más bravías.
¿Estamos listos para eso?


