Tauromaquia Mexicana niega que exista maltrato animal en corridas de toros.

Tauromaquia Mexicana niega que exista maltrato animal en corridas de toros.

Un toro recibe de ocho a 10 heridas, por corrida, sin embargo, afirman que “no hay crueldad”

La organización Tauromaquia Mexicana capítulo Hidalgo difundió una carta abierta en respuesta al diputado local Avelino Tovar Iglesias, en la que rechaza su iniciativa para prohibir los espectáculos taurinos y sostiene que esta práctica no constituye maltrato animal.

El documento, fechado el 15 de abril de 2026, está dirigido a la opinión públicaganaderías, familias vinculadas al sector y legisladores del Congreso local. En él, los firmantes aseguran que la propuesta del legislador parte de “premisas equivocadas” y busca deslegitimar una expresión cultural arraigada en Hidalgo.

Entre los principales argumentos, la organización afirma que la tauromaquia “no es un acto de crueldad ni de violencia”, al considerarla una práctica cultural regulada con reglas específicas, sentido simbólico y valor estéticopropio. Añaden que el toro de lidia existe dentro de un ecosistema particular ligado a esta actividad, por lo que no puede compararse con otras formas de relación humano-animal.

En el apartado jurídico, sostienen que no se actualizan los elementos para considerar maltrato animal, al argumentar que el daño no es injustificado ni innecesario, sino que responde a una finalidad cultural reconocida. En esa línea, enfatizan que la actividad no es desproporcionada ni contraria a normas generales, ya que —afirman— se rige por disposiciones específicas.

Además, la carta cuestiona la interpretación del diputado sobre resoluciones judiciales, como el amparo en revisión 163/2018, al señalar que no constituye jurisprudencia obligatoria, y rechaza que la NOM-033-SAG-ZOO-2014 sea aplicable a espectáculos taurinos.

En términos sociales, el documento subraya que prohibir la tauromaquia implicaría atentar contra la identidad, economía y tejido social de comunidades donde esta práctica tiene presencia. También advierte que una eventual prohibición representaría una “imposición moral” incompatible con una sociedad plural.

En este contexto, la NOM-033-SAG/ZOO-2014 establece que la muerte de animales debe realizarse de forma rápida, sin dolor o con el menor sufrimiento posible, mediante métodos regulados y con personal capacitado, principalmente en rastros y centros de sacrificio. La controversia radica en si estos criterios deben aplicarse a la tauromaquia: mientras una postura sostiene que sí, al tratarse de bienestar animal, la organización taurina afirma que no corresponde a este tipo de espectáculos.

Finalmente, la organización concluye que la iniciativa es “conceptualmente errónea y jurídicamente inviable”, y sostiene que la tauromaquia no requiere ser transformada desde la prohibición, sino comprendida dentro del marco de la libertad cultural. La postura se da en medio del debate en el Congreso de Hidalgo, donde la iniciativa para regular o prohibir la tauromaquia permanece sin dictamen desde hace más de un año.

De ocho a 10 heridas a un toro, por corrida. 

En una corrida de toros tradicional, el animal es herido en distintos momentos del espectáculo mediante el uso de objetos punzocortantes. El primer contacto ocurre en el llamado tercio de varas, donde los picadores utilizan lanzas conocidas como puyas. En esta fase, lo habitual es que el toro reciba entre uno y tres puyazos, aunque la cantidad puede variar dependiendo del criterio de la autoridad en la plaza y del comportamiento del animal.

Posteriormente, en el tercio de banderillas, los toreros colocan pares de banderillas en el lomo del toro. De manera convencional se colocan tres pares, es decir, seis banderillas, cada una de las cuales implica una penetración adicionalen el cuerpo del animal.

Finalmente, en el tercio de muerte, el matador utiliza una espada para ejecutar la estocada. En condiciones ideales se realiza un solo intento, pero en la práctica pueden registrarse varios intentos si la estocada no resulta efectiva en el primer momento.

En conjunto, un toro puede recibir comúnmente entre ocho y diez penetraciones a lo largo de la corrida, aunque el número puede incrementarse en función de factores como la reiteración de suertes o fallos en la ejecución final.

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