¿Se acabó la línea dura, ofensiva y divisoria del lopezobradorismo?
El convenio entre el Congreso de Hidalgo y la Canaco-Servytur Pachuca no es únicamente una fotografía protocolaria.
El Poder Legislativo, presidido por el morenista Andrés Velázquez, se compromete a acompañar a comerciantes y prestadores de servicios ante el SAT, IMSS, Profeco, Cofepris y otras dependencias.
Reconoce, por tanto, que la actividad empresarial necesita orientación, capacitación y un gobierno que facilite, en vez de obstaculizar.
La escena contrasta con la línea dura del lopezobradorismo, construida sobre una división elemental: de un lado “el pueblo bueno”; del otro, empresarios, conservadores, traficantes de influencias e integrantes de la “oligarquía”. López Obrador llegó a colocar en una misma enumeración a empresarios, políticos corruptos, periodistas “vendidos” e intelectuales orgánicos, aunque después aclarara que la inversión privada era indispensable para el país.
Ahí radica la trampa de esa ideología ramplona: primero se coloca al empresario bajo sospecha y después se le concede el derecho de demostrar que pertenece al grupo de los “buenos”. Se confunde al comerciante que paga impuestos, nómina y seguridad social con el contratista favorecido por el poder; al emprendedor con el traficante de influencias, y a la generación de riqueza con la corrupción. Combatir privilegios es una obligación del Estado; estigmatizar la iniciativa privada es simple pereza intelectual.
Andrés Velázquez parece entender mejor esa diferencia, quizá porque antes de llegar al Congreso presidió precisamente la Canaco-Servytur Pachuca. Su acercamiento con los empresarios no representa una traición a la izquierda, sino un poco de sentido práctico: no existe bienestar sostenible sin inversión, comercios, empleos y contribuyentes.
Dos buenas noticias recientes: la orden terminante de la presidenta Claudia Sheinbaum para no amenazar, amedrentar, estigmatizar o censurar periodistas, luego de la amenaza del miserable senador Luis Fernando Salazar.
La corrección saludable frente al dogmatismo demagogo y ofensivo del lopezobradorismo “duro”.


