Pleito en Morena: el oportunismo desbordado contra el valor de la convicción.
En la clase política mexicana hay ejemplos de congruencia, de valores, de convicciones políticas que destacan por encima del oportunismo, del chapulimismo y la desvergüenza política.
Las dos funciones principales de un partido político son ganar elecciones y gobernar de acuerdo con sus postulados ideológicos.
Esos postulados son los que definen la personalidad política de quienes los integran.
En las mesas de análisis de CentralMX, hemos hablado con algunos de los pocos ejemplos de congruencia política en Hidalgo, Margarita Ramos, tres décadas en el PRD; Bernardo Arista, tres décadas en el PRI, Víctor Sánchez Rivera, tres décadas en el PAN.
Firmes y leales a sus principios.
En Morena, hoy el partido dominante en el que todos quieren estar porque quieren ganar, ocurrió un pleito político pero también ideológico.
Tania Meza, con sus ideales y convicciones de izquierda de toda su vida, en contra del pragmatismo que inunda su partido.
De esos que, como bien dijo, llegaron cuando ya todo estaba construido, cuando ya se cosechaban los triunfos.
Lamentablemente para la diputada, su partido le abrió la puerta a los “profesionales de la política” que huyeron de sus partidos cuando las cosas se pusieron tensas, que no tienen personalidad política, no tienen principios ni convicciones.
Que son pusilánimes veletas que buscan la sombra del poder.
Aún más lamentable, a esos que llegaron con todo en charola de plata les han dado más y mejores posiciones que a quienes llevan años pelando en contra de sistemas de gobierno abusivos y opresores.
Qué ilustrativa resultó esa deferencia.


