Suponiendo…sin conceder.

Suponiendo…sin conceder.

Morena, el partido más importante del país y, por ende, del estado, parece que ha asumido su responsabilidad histórica con las mujeres en Hidalgo.

La dirigencia estatal ha señalado, con la debida contundencia, que apoyan la iniciativa para que todos los partidos políticos postulen mujeres y el periodo gubernamental se amplíe a, por lo menos, cinco años y no los dos que se mantienen hada el momento, lo que de suyo y desde el principio constituyó una burla. 

En este espacio ya abordamos la abundante y eminente baraja de figuras políticas femeninas en Morena, veamos el otro lado. 

Los partidos de oposición, que postularon a Carolina Viggiano, tienen la libertad de elegir hombre o mujer; el PRI ya fijó postura y mantiene la decisión de apoyar candidaturas femeninas. 

El PRD tiene en sus filas a mujeres de carrera política destacada: Margarita Ramos Villeda, Presidenta del partido; Ana Lilia Salas Rubio, secretaria de Igualdad y Agendas Prioritarias; María Isabel Godínez Granillo, secretaria de organización y planeación.

En el PAN, con experiencia para la titánica tarea de abanderar al blanquiazul, Claudia Luna Islas, diputada local y expresidenta del comité estatal.  

En el Partido del Trabajo, aliado de Morena pero adversario en los hechos, en el que ya rezongó Damián Sosa por el “atropello” a sus derechos políticos, está Martha Briones, una mujer activista con varios años de trayectoria. 

El problema son los personajes masculinos que no se hacen a la idea de dejar pasar otro sexenio, o quinquenio en el mejor de los casos, para solventar su sueño personal de gobernar el estado.

Y no nos hagamos majes, el sueño es personal, una ambición que por legítima no deja de ser eso, ambición personal.

Cuando dicen que buscan la gubernatura porque el pueblo los aclama o por amor a esta bendita tierra, es una patraña: es una ambición personal. 

En ese terreno, vemos a Sosa Castelán, heredero de las ambiciones fraternas; José Antonio Rojo, experimentado político que ya debería compartir su experiencia con nuevas generaciones, Cuauhtémoc Ochoa, que pues, quiere ser gobernador desde hace años.

Hidalgo nunca ha sido gobernado por una mujer, porque el sistema patriarcal machista que nos rige no lo ha permitido.

Y si vemos hombres necios que no asumen con templanza la responsabilidad política e histórica del momento que vivimos, nunca va a ocurrir.

Fájense los pantalones y asuman que este no es su momento ni su circunstancia.

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