SICT cierra temporalmente la Real del Monte-Huasca por falla en talud; problemas en la vía acumulan más de un año.

SICT cierra temporalmente la Real del Monte-Huasca por falla en talud; problemas en la vía acumulan más de un año.

La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) anunció  el cierre temporal de la carretera Real del Monte-Huasca, luego de detectar una deformación en el pavimento provocada por el desplazamiento de un talud entre los kilómetros 18+900 y 19+140, en el cuerpo B y en sentido Huasca-Real del Monte.

La medida se da después de una serie de derrumbes, desprendimientos y afectaciones registrados desde la apertura de la nueva carretera, así como de diversos llamados realizados desde el Congreso de Hidalgo para efectuar una revisión técnica integral de la vía y reforzar sus condiciones de seguridad.

De acuerdo con el comunicado 016, fechado este 8 de septiembre de 2026, la SICT atribuyó la falla a la saturación del terreno ocasionada por las precipitaciones recientes, combinadas con la fractura de una línea de conducción de agua potable y el vertido permanente de un antiguo vaso de almacenamiento en desuso ubicado en la parte superior del talud.

La dependencia federal explicó que el tramo afectado se encuentra sobre una zona integrada principalmente por material de desperdicio de minería, conocido como jal, donde existen cortes de hasta 30 metros de altura.

La acumulación de agua habría provocado la saturación del suelo, el asentamiento del muro de contención y el desplazamiento de la estructura del pavimento.

Desde el domingo 6 de septiembre, personal técnico del Centro SICT Hidalgo realiza recorridos para evaluar los daños, determinar el alcance de la afectación y definir las acciones necesarias.

Ante estas condiciones, la dependencia determinó cerrar temporalmente la carretera mientras se ejecutan medidas emergentes para contener los daños y se elaboran los estudios y proyectos necesarios para la atención integral de la falla.

La SICT aclaró que el problema no afecta la circulación en la antigua carretera Pachuca-Tampico, en el tramo Real del Monte-Huasca, que permanece abierta y opera con normalidad.

La falla que motivó el cierre no es el primer problema registrado en la carretera.

La nueva vía Real del Monte-Huasca fue inaugurada el 23 de marzo de 2025 como uno de los principales proyectos carreteros de Hidalgo, con una inversión cercana a los 5 mil 500 millones de pesos.

Sin embargo, apenas dos días después de su apertura se registró un desprendimiento de tierra y rocas que obligó al cierre parcial de dos carriles en la zona de Omitlán.

CentralMX documentó que el 19 de abril de ese mismo año ocurrió otro derrumbe en el kilómetro 14, donde piedras y tierra invadieron la superficie de rodamiento.

Para ese momento se contabilizaban al menos tres desprendimientos desde la inauguración de la carretera.

Los problemas continuaron durante 2025 y 2026 con nuevos deslaves, desprendimientos de material y señalamientos sobre el estado de los taludes.

Apenas este 6 de septiembre, automovilistas reportaron nuevamente deformaciones en la carpeta asfáltica y material proveniente de un deslave en la zona cercana a El Rincón de las Estrellas.

Dos días después, la SICT confirmó que la falla era suficientemente grave para ordenar el cierre temporal del tramo.

Los riesgos en la nueva vía habían sido planteados previamente en el Congreso de Hidalgo.

El 9 de abril de 2025, la diputada local panista Claudia Luna Islas promovió un exhorto dirigido a la SICT y a la Secretaría de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible de Hidalgo para realizar una evaluación técnica de la carretera Real del Monte-Huasca.

La legisladora pidió determinar las causas de los derrumbes, revisar posibles deficiencias constructivas, reforzar los taludes y aplicar medidas permanentes de seguridad para las personas usuarias.

El exhorto se produjo después de los primeros desprendimientos registrados tras la inauguración de la carretera.

Sin embargo, los incidentes continuaron.

La propia legisladora insistió posteriormente en la necesidad de revisar integralmente la obra, particularmente sus taludes, sistemas de protección, señalización y medidas de prevención de derrumbes.

Los acontecimientos posteriores muestran que los riesgos señalados entonces no fueron resueltos de manera definitiva, pues más de un año después la SICT tuvo que cerrar temporalmente un tramo de la vía por el desplazamiento de un talud.

Antes incluso de la inauguración, Claudia Luna había presentado otro exhorto relacionado con las afectaciones ambientales generadas por la construcción de la carretera.

En enero de 2025 solicitó la intervención de autoridades federales y estatales ante denuncias por tala de árboles, afectaciones en zonas forestales, disposición de residuos de construcción y posibles impactos en fuentes de agua de Mineral del Monte, Omitlán y Huasca.

Entre los antecedentes presentados entonces se señalaban afectaciones en decenas de hectáreas y la tala de miles de árboles durante la ejecución de la obra.

A los problemas ambientales y de estabilidad de taludes se sumaron posteriormente otras deficiencias.

En marzo de 2026, autoridades reconocieron que los tres túneles de la nueva carretera habían quedado sin iluminación debido al robo de cableado, afectando aproximadamente 1.46 kilómetros de infraestructura subterránea.

Habitantes de comunidades ubicadas en el trazado también denunciaron problemas de accesibilidad, modificaciones en entradas y salidas y dificultades para ingresar a sus viviendas.

En Omitlán, autoridades municipales señalaron además que algunas obras complementarias comprometidas por la federación permanecían pendientes.

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