Escribe: El Señor de los Susurros.
En Pisaflores el poder cambió de manos, pero la estabilidad no llegó con él. Al contrario: lo que debía ser transición ordenada se convirtió en incertidumbre pública. El recién llegado presidente municipal Silvestre García Márquez, lejos de consolidar acuerdos y honrar compromisos, parece haber “sacado la rifa del tigre”… y no saber qué hacer con el cargo.
Las primeras señales no son menores. Empresarios constructores del propio municipio —quienes respaldaron el proyecto político— han sido desplazados por firmas externas. Proveedores arrastran adeudos desde mayo de 2025. El servicio de recolección de basura dejó de operar desde noviembre, afectando la salud y la imagen urbana. A ello se suma un señalamiento delicado: pagos de aguinaldo donde la cantidad firmada no coincide con lo recibido, generando molestia y sospecha.
La gobernabilidad se fractura cuando la palabra se rompe. Hay compromisos de campaña incumplidos con grupos que apoyaron la elección; despidos de personal ligado al proyecto original; y, más grave aún, distanciamiento con la familia del exalcalde Miguel Bahena, cuyo legado social y político fue, en su momento, bandera de continuidad. En apenas dos meses, tres tesoreros distintos han pasado por la administración: síntoma de desorden financiero o de pugnas internas.
Mientras tanto, la población reporta inseguridad, extorsiones e intimidaciones. El fin último de administrar un municipio es garantizar paz y tranquilidad social. Hoy, ese principio parece chocar con la realidad.
La inconformidad no siempre grita; a veces se incuba. Y cuando el malestar se asienta en el alma del pueblo, el pronóstico es reservado. En política local, borrar memoria no construye futuro. Gobernar exige cumplir, conciliar y sostener la palabra empeñada. En Pisaflores, el tiempo corre… y la paciencia social también.
Hay rumores que apuntan a que la asesoría política y hasta administrativa le fluye desde el Palacio municipal de Jacala, de resultar cierto, eh ahí los resultados que apuntan al despeñadero.
