Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron dos relieves con las representaciones de un felino y del dios Tlahuizcalpantecuhtli, además de restos óseos de seis infantes y diversos materiales arqueológicos, durante un salvamento arqueológico realizado en la periferia de la Zona Arqueológica de Tula, en Hidalgo.
Los hallazgos fueron realizados en la denominada Estructura II, un edificio de aproximadamente 40 por 80 metros, descubierto como parte de los trabajos que desde mayo de 2026 acompañan la construcción de una planta de tratamiento de aguas en la colonia 16 de Enero, en el municipio de Tula de Allende.
De acuerdo con el INAH, las dos lápidas habrían sido desprendidas de la Pirámide B o Templo de Tlahuizcalpantecuhtli. Una de ellas muestra la imagen del dios asociado con Quetzalcóatl y la otra representa a un felino, motivo que también forma parte de la decoración del principal monumento de la antigua Tollan Xicocotitlan.



El arqueólogo responsable del proyecto, Luis Gamboa Cabezas, explicó que el contexto sugiere que los habitantes de la periferia reutilizaron símbolos del antiguo centro ceremonial para legitimarse como herederos de la tradición tolteca durante el periodo de decadencia de la ciudad, entre los años 1100 y 1521 d.C.
Además, el relieve del felino permitió completar la interpretación de la decoración original de la Pirámide B, al confirmar que la procesión de felinos y coyotes rodeaba completamente la estructura, aspecto que había permanecido sin resolver desde las excavaciones realizadas por el arqueólogo Jorge R. Acosta a mediados del siglo pasado.
Durante el salvamento arqueológico también fueron recuperadas vasijas, platos, punzones de hueso, cuentas de concha, sellos, malacates para hilar, figurillas y fragmentos cerámicos decorados, entre ellos uno con la representación de un cánido pintado en azul y otro perteneciente a un vaso con la imagen de una serpiente emplumada.
Entre los descubrimientos destacan entierros primarios y secundarios, incluyendo los restos de seis infantes de entre uno y seis años de edad, depositados de manera simultánea como ofrenda bajo el piso de una vivienda.
Los investigadores también localizaron un punzón de cobre que presenta correspondencia con una huella de raspado identificada en un maxilar humano, lo que podría indicar su utilización durante prácticas rituales relacionadas con sacrificios.
El INAH informó que todas las piezas recuperadas son sometidas a procesos de limpieza, clasificación y registro para su conservación y futura investigación. En el caso de los relieves, los trabajos buscan preservar tanto sus estucos como los restos de policromía.
Respecto a los vestigios arquitectónicos, estos serán documentados, consolidados y posteriormente cubiertos con geotextil y tierra para garantizar su preservación. Asimismo, el instituto acordó con la Comisión Estatal del Agua y Alcantarillado de Hidalgo que el área donde fueron localizados permanezca destinada únicamente a construcciones de bajo impacto, con el fin de proteger las estructuras prehispánicas.
El INAH destacó que estos hallazgos confirman que la extensión de la antigua ciudad de Tula supera ampliamente la superficie actualmente delimitada como Zona Arqueológica, por lo que reiteró el llamado a reportar cualquier descubrimiento de vestigios para su adecuada protección.


