Explora el libro como espacio de juego y lectura visual: UNAM
La reflexión sobre el libro nos transporta a la infancia, donde el acto de dibujar y escribir historias se asemeja a esconder tesoros. Este proceso creativo transmuta el lenguaje a través del juego, permitiéndonos explorar la relación entre la materia, la lectura visual y la espontaneidad del pensamiento.
Etimológicamente, la palabra proviene del latín liber (corteza de árbol). Más allá de su definición física, el libro se entiende como:
- Una secuencia de espacios y momentos percibidos de forma flexible.
- Un relato íntimo que requiere “escarbar” en su interior para entablar un diálogo.
- Un archivo de memoria cuya materialidad otorga durabilidad a las narrativas.
Imagen, Juego e Imaginación
En una cultura cada vez más basada en la imagen, la alfabetización gráfica se vuelve fundamental. La lectura no lineal, mediada por la simbología y el diseño editorial, integra el juego como un impulso vital para la creación. Según autores como Huizinga y Bachelard, el juego configura espacios sagrados donde los objetos reales se transforman en conceptos infinitos mediante la imaginación.
Identidad y sanación
La lectura visual trasciende el aprendizaje técnico; es un espacio para la introspección y la sanación emocional. Al interactuar con nuevos formatos y técnicas —que desafían los sentidos como el tacto y la percepción visual—, el lector encuentra reflejos de su propia cotidianeidad e identidad.
Finalmente, cuando el diseño, el juego y el libro convergen, se crean nuevas posibilidades para que las historias de una comunidad se expresen, permitiendo que el lenguaje visual fortalezca el tejido social y el autoconocimiento.


