El Correo de las Brujas.

El Correo de las Brujas.

Durante la conferencia de prensa banquetera en la que legisladores de Morena anunciaron una denuncia contra la senadora priista Carolina Viggiano, lanzaron palabras de reconocimiento para los medios formales y sus investigaciones periodísticas. 

Particularmente para El Universal, cuya publicación sobre una lujosa propiedad de la legisladora priista motivó la presentación de la denuncia ante la Fiscalía General de la República. 

Efectivamente, no basta con señalar, hay que documentar. Y tienen razón. 

El detalle es que ese mismo periodismo que hoy reconocen, también ha publicado investigaciones sobre personajes de su propio partido, entre ellos Adán Augusto López Hernández, Andy López Beltrán y sus hermanos, relacionados en diversas publicaciones con presuntas irregularidades, negocios y conflictos de interés. 

Señalamientos que, por supuesto, requieren investigación y no equivalen a culpabilidad. 

La pregunta, entonces, resulta inevitable: ¿el reconocimiento  al periodismo de investigación incluye también aquellos trabajos que exhiben posibles actos de corrupción entre sus compañeros de Morena? 

Quién sabe, pero ya es un paso adelante que se reconozca el trabajo del periodismo serio, el único periodismo, el que investiga, cuestiona y revela.

Y no a influencers, YouTuberos y mercachifles mamarrachos con micrófono que tanto pululan. 

Hay intervenciones legislativas que parecen preguntas y otras que se asemejan, por decir lo menos, a “comentarios” de lisonja al funcionario compareciente. 

La del diputado morenista José Luis Rodríguez Higareda, conocido como “El Puma”, durante la comparecencia del secretario de Gobierno, Guillermo Olivares Reyna, fue muy clara. 

Después de elogiar el esfuerzo del gobernador Julio Menchaca y del propio secretario, el legislador encontró a los responsables de obstaculizar el desarrollo de Hidalgo: ciudadanos y hasta funcionarios que osaron disentir.

“Son enemigos del progreso de Hidalgo, son enemigos de Hidalgo, son enemigos de México”, sentenció con reconcomio el diputado, antes de acusarlos de “operar en la oscuridad”.

 La zalamería alcanzó su momento culminante cuando preguntó al secretario de Gobierno: “¿Qué podemos hacer con esos malos hidalguenses?”. 

Jocosa manera de ejercer la representación popular: dividir a los ciudadanos entre buenos y malos según su respaldo a los proyectos gubernamentales.

La escena recordó inevitablemente a una joya de la dramaturgia, “Un enemigo del pueblo”, del poeta noruego Henrik Ibsen. En ella, el personaje central está convencido de que debe advertir a la población sobre riesgos inminentes de un mal gobierno y enfrenta la oposición de autoridades y empresarios, más preocupados por las consecuencias económicas de la denuncia que por el riesgo sanitario.

Ese es mi amigo el puma…

En su comparecencia en el Congreso del Estado para la glosa del cuarto informe, la secretaria de Cultura de Hidalgo, Neyda Naranjo Baltazar, aseguró que está a favor de espectáculos sin sangre, aunque reconoció a la tauromaquia como “una manifestación cultural”.

En esas estaba, cuando tuvo que aplicar con toda maestría una chicuelina en tres tercios a muleta calada cuando recibió la pregunta de si su secretaria particular es su sobrina.

El cuestionamiento, de la diputada morenista Tania Meza, obligó a la funcionaria estatal a mostrar sus habilidades para “torear” respuestas complicadas y lo logró, se salió por los tendidos sin responder nada.

“Quiero saber si esto es cierto: ¿Areli Mendoza Baltazar es su familiar y su secretaria particular?”, cuestionó la legisladora.

La funcionaria estatal aplicó aquella célebre frase de “fingió que la virgen le habla, aunque ni señas le hizo”.

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