Suponiendo…sin conceder. 

Suponiendo…sin conceder. 

La frase, pronunciada por un integrante del “comité estudiantil” de la Escuela Normal Rural Luis Villarreal, El Mexe, retrata una preocupante concepción del poder. 

Testimonios de estudiantes y familiares en poder de CentralMX describen un régimen interno donde, aseguran, no mandan la dirección ni las autoridades educativas, sino un comité que determina lo que los alumnos deben hacer. 

“Si el comité dice salta, tú saltas”, refiere, con prepotencia, el mismo sujeto. 

Así se dirige a algunos alumnos que buscan ingresar a la Normal pero que, antes, deben pasar por un “curso de inducción” para saber si sirven para estar en “el movimiento”. 

Ese mismo lenguaje farragoso, demagogo, no parece una descripción de la formación de futuros maestros, sino de una estructura de sometimiento, de alborotamiento. De grilla pueblerina. 

A los estudiantes enviados a un supuesto “curso de inducción” para comprobar si están “hechos para esto”, se les advierte que permanecer en el internado es “cien p orciento obligatorio”, aun en contra de su voluntad. 

Incluso cuando sus familias viven a una distancia que permitiría trasladarse diariamente. 

Uno de ellos relata que sus padres acudieron ante las autoridades de educación normal, donde le informaron que no estaba obligado a permanecer internado. 

La pregunta es elemental: ¿desde cuándo un comité de alumnos puede imponer condiciones por encima de las autoridades educativas y de la voluntad de las familias?

Existe, además, un antecedente jurídico que merece atención. El Reglamento Interior de El Mexe, publicado en el Periódico Oficial de Hidalgo el 6 de marzo de 2000, asignaba a las autoridades escolares la administración institucional y de los servicios asistenciales. 

Su vigencia actual debe aclararse, pero ningún acuerdo estudiantil puede, por sí mismo, conferir facultades superiores a las de la autoridad educativa. 

Y mientras estos testimonios describen un posible autogobierno, el titular de la SEPH, Natividad Castrejón, señaló a Roberto Azpeitia, integrante de la CNTE, de utilizar las necesidades de los normalistas como un botín político personal. 

Los estudiantes han rechazado esos señalamientos. La intervención y responsabilidad del dirigente merecen esclarecimiento, no consignas ni gritos baratos a coro. 

Las normales rurales tienen una historia de reivindicaciones sociales que merece respeto. 

Pero ninguna tradición justifica la imposición, la intimidación o la subordinación de los alumnos a intereses ajenos a su formación profesional. Si las declaraciones recabadas por CentralMX reflejan la vida cotidiana de El Mexe, la institución enfrenta un problema que va mucho más allá de sus demandas presupuestales: la posible sustitución de la autoridad académica por un poder estudiantil sin atribuciones legales. 

Y si además ese poder es aprovechado políticamente, como acusa Castrejón, corresponde investigar quién decide, quién obedece y quién obtiene beneficios.

La cuestión de fondo no es si El Mexe debe conservar su carácter rural, sus apoyos o su internado. Es quién gobierna realmente una escuela pública financiada con recursos públicos. 

Una institución creada para formar educadores no puede convertirse en un espacio donde la obediencia se imponga sobre los derechos y la educación quede subordinada a los intereses de un comité. Aunque de hecho o sea desde sus orígenes. 

¿Quién manda en El Mexe? ¿La autoridad educativa o quienes aseguran estar por encima de ella?

¿Y el director? 

Bien, gracias.

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