El INE, una ironía burlesca de sí mismo, se une a la censura.
El Instituto Nacional Electoral parece haber descubierto una nueva amenaza para la democracia mexicana: la ironía.
No el dinero ilegal en campañas. No el uso de estructuras gubernamentales con fines electorales. No la intervención de servidores públicos.
No los abundantes actos anticipados de campaña de funcionarios y políticos morenistas.
No, eso, como decía el célebre Arturo de Córdova: no tiene la menor importancia.
Ahora resulta que entre los peligros que merecen ser registrados y contabilizados están el sarcasmo, la minimización, la infantilización, el cuestionamiento implícito de legitimidad y hasta determinadas asociaciones negativas.
Qué alivio. La República puede dormir tranquila: alguien estará tomando nota de los chistes.
El INE publicó una cosa llamada “Metodología para la realización del monitoreo de las transmisiones sobre precampañas y campañas electorales del Proceso Electoral Federal 2026-2027 en los programas que difundan noticias, de conformidad con el artículo 185 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales”.
El documento pretende identificar expresiones que, aun “sin constituir una agresión explícita”, puedan transmitir menosprecio o descalificación. Es decir, aunque no haya agresión, podría haberla escondida entre líneas. Según…alguien en el INE.
A este paso harán falta peritos electorales especializados en detectar tonos de voz, cejas levantadas y silencios sospechosos.
Qué burla de sí mismos.
Qué chillones están resultando estos nuevos personajes públicos.
Qué piel tan delicada de quienes ostentan todo, todo el poder.


