Dos caminos…una gubernatura.
Escenario similar al de aquella joya de la literatura audiovisual de Emilio Larrosa Irigoyen, aunque quizá ya sin mujeres.
La reforma que redujo a dos años la próxima gubernatura de Hidalgo nació con una carga política imposible de ignorar.
Pero la discusión ya no parece limitarse a si aquella decisión fue correcta o si terminó convirtiéndose, por sus efectos, en una medida cuestionada incluso desde Morena.
Ahora, el verdadero debate está en qué hará el partido gobernante con una regla que puede quedarse intacta, modificarse o reinterpretarse antes de 2028.
Sobre la mesa aparecen, al menos, dos caminos, de acuerdo con analistas que tuvieron la gentileza de compartir sus pareceres con quien esto escribe.
El primero es simple: dejar la ley como está y elegir una gubernatura de apenas dos años.
El segundo sería mantener el criterio de género para que los partidos que postularon hombre en 2022 presenten una mujer, pero ampliar el periodo a cinco años.
Una salida que corregiría la brevedad del mandato sin alterar el principio político que originó buena parte de la controversia.
Esta alternativa quizá sea la ideal política, legal y moralmente hablando: dejar de ponerle piedras y trabas a las candidaturas femeninas.
Cualquiera de estas rutas dependerá menos de los discursos pronunciados en Hidalgo que de la postura que finalmente adopte la dirigencia nacional de Morena.
En una sucesión donde abundan aspirantes, cualquier modificación al periodo o al género cambia inmediatamente las posibilidades de quienes ya levantaron la mano, abierta o discretamente.
Por eso la reforma puede quedarse en el congelador durante meses o recibir, de pronto, un acelerón legislativo.
En política los tiempos también son mensajes. Y si algo demuestra esta discusión es que todavía no está escrita la última palabra sobre quién puede competir por Hidalgo ni, mucho menos, durante cuánto tiempo gobernará quien gane.
Por los tiempos actuales, pareciera que lo ideal es que sea, de verdad, “tiempo de mujeres”.
Pero hasta la presidenta de la República ha regateado eso, al menos para quienes no son de sus afectos.
De su “movimiento”.


