¿Regular las mañaneras? No es mala idea, es un foro de ataques y propaganda hecho con el erario.
El PAN propondrá regular las mañaneras. Y, por una vez, la discusión no debería reducirse al reflejo automático de Morena de acusar complós cada vez que alguien plantea ponerle límites al poder.
El presidente panista, Jorge Romero, anunció que Acción Nacional impulsará en el Congreso una iniciativa para garantizar el derecho de réplica en las conferencias presidenciales, incluso con la posibilidad de responder en tiempo real cuando desde Palacio Nacional se difunda información que afecte a una persona o partido.
También plantea exigir información verificable y mecanismos de rectificación.
No parece una extravagancia.
La mañanera dejó hace mucho de ser solamente una conferencia de prensa. Es también el gran aparato de comunicación política del gobierno: escenario, cámaras, transmisión, funcionarios, producción y difusión pagados con recursos públicos.
Desde ahí se anuncian programas, se presume obra pública y se defiende al gobierno. Pero también se descalifica a adversarios, periodistas, empresarios, organizaciones y medios.
El problema no es que la presidenta Claudia Sheinbaum tenga opiniones. Por supuesto que puede tenerlas.
El problema aparece cuando la enorme capacidad de comunicación del Estado (con Sheinbaum como Jefa) se utiliza para colocar a un ciudadano o adversario político en el banquillo de los acusados sin que éste tenga, desde luego, un micrófono equivalente para responder.
Si periodistas, concesionarios, medios y comunicadores deben responder por lo que dicen, (como debe ser y como es, en el caso de medios y periodistas serios) ¿por qué el gobierno no?
El micrófono de Sheinbaum es pagado por el pueblo de México.
Incluso la parte del pueblo que no votó por ella.


