Crisis ambiental en el río Amajac: en riesgo, comunidades de Hidalgo.

Crisis ambiental en el río Amajac: en riesgo, comunidades de Hidalgo.

Ante reportes ciudadanos por una posible contaminación del río Amajac, el Gobierno del Estado de Hidalgo activó de manera inmediata un conjunto de acciones coordinadas para atender la problemática ambiental, con énfasis en la protección de los recursos hídricos y el bienestar de las comunidades.

El río Amajac es una importante corriente de agua en Hidalgo, México, que nace en la Sierra de Pachuca y desemboca en el río Moctezuma, atravesando municipios como Jacala y Tlahuiltepa.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Hidalgo (Semarnath), en coordinación con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y autoridades municipales, informaron que se realizó una visita técnica y recorrido de supervisión en la zona, con el objetivo de evaluar las condiciones actuales del afluente y definir estrategias de intervención con enfoque de cuenca.

Estas acciones se enmarcan en la política ambiental impulsada por el gobernador Julio Menchaca Salazar, orientada a atender desde el territorio las problemáticas ambientales y fortalecer la gestión sustentable del agua en la entidad.

La intervención responde también a solicitudes de la presidenta municipal de Chapulhuacán, Nhur Amira Núñez Ponce, así como de habitantes de localidades como Soledad del Coyol y Palo Verde, quienes reportaron afectaciones recientes en este cuerpo de agua.

De acuerdo con los primeros diagnósticos, respaldados por datos del Observatorio Estatal Hídrico, se identificaron diversos factores que inciden en la calidad del agua, entre ellos al menos 65 descargas de aguas residuales a lo largo de los municipios que atraviesa el río, así como procesos naturales como el arrastre de sedimentos durante la temporada de lluvias.

Además, se detectó que la mayoría de las cabeceras municipales y localidades descargan aguas residuales domésticas y de servicios al río, en un contexto donde la infraestructura de saneamiento resulta insuficiente: de 24 plantas de tratamiento registradas en la región, aproximadamente la mitad se encuentran fuera de operación.

A estos factores se suman actividades turísticas en zonas como Santa María Amajac y el río Tolantongo, que generan descargas de aguas jabonosas y residuos orgánicos; así como la agricultura intensiva en la Vega de Metztitlán, donde el uso de fertilizantes y pesticidas contribuye a la contaminación del agua y del suelo.

En el ámbito local, también se identificaron problemáticas como el uso de fosas sépticas, cambios de uso de suelo, pérdida de cobertura vegetal y quemas agrícolas, que impactan directamente en el equilibrio de la cuenca.

Ante este panorama, la Semarnath solicitará el apoyo de la Comisión Estatal del Agua y Alcantarillado (CEAA) y de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para realizar muestreos y análisis de calidad del agua en puntos estratégicos.

De manera paralela, se instalará una Mesa de Coordinación e Intervención Urgente, en la que participarán los tres órdenes de gobierno y municipios involucrados, con el objetivo de implementar un modelo integral de atención.

Entre las acciones contempladas destacan el saneamiento alternativo mediante biodigestores, el fortalecimiento del manejo integral de aguas residuales y residuos sólidos, reforestación en zonas prioritarias, conducción y aprovechamiento de agua pluvial, así como la difusión y vigilancia de la veda de fuego y la promoción de la cultura ambiental.

El río Amajac, con una extensión aproximada de 327 kilómetros —de los cuales 280 se encuentran en territorio hidalguense—, es considerado un eje hídrico fundamental para la región de la Sierra Gorda, por lo que su conservación resulta prioritaria para el equilibrio ambiental y el desarrollo de las comunidades.

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