La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) advirtió que impulsar una reforma electoral en el contexto actual resultaría “riesgoso e inoportuno”, al considerar que el país enfrenta desafíos prioritarios en materia de seguridad, estabilidad económica y fortalecimiento del Estado de Derecho.
En un posicionamiento público, el organismo empresarial señaló que la reforma electoral más adecuada es aquella que surge de la ciudadanía, protege los principios democráticos y fortalece a las instituciones.
En ese sentido, sostuvo que no es conveniente promover cambios que profundicen la polarización y generen confrontación entre los mexicanos, cuando lo verdaderamente relevante es atender los problemas estructurales del país.
Coparmex subrayó que México atraviesa un escenario de incertidumbre económica interna y externa, así como retos significativos en seguridad y violencia en distintas regiones. Además, apuntó que el debate sobre modificaciones institucionales ocurre en un momento delicado, marcado por la revisión de compromisos con socios comerciales y por debilidades en el Estado de Derecho.
El organismo advirtió que cualquier señal de debilitamiento de la libertad democrática o de las instituciones podría impactar directamente en la confianza de inversionistas nacionales e internacionales. Afirmó que la estabilidad institucional, la certeza jurídica y la capacidad del Estado para garantizar seguridad son factores determinantes para el crecimiento económico y la generación de empleos.
Asimismo, consideró que una reforma electoral que no surja del consenso ciudadano podría implicar riesgos respecto a compromisos internacionales asumidos por México en materia de democracia y derechos políticos, con posibles efectos en negociaciones como el T-MEC o en procesos de renovación del Acuerdo Global entre México y la Unión Europea. Indicó que la legitimidad de una reforma no depende únicamente de su legalidad, sino también de su origen, proceso y aceptación social.
Coparmex recordó que desde la década de los noventa el sistema electoral mexicano se ha construido mediante acuerdos amplios, públicos y democráticos, impulsados por la ciudadanía, la sociedad civil organizada, la academia y las fuerzas políticas. Estas reformas, añadió, otorgaron autonomía a las autoridades electorales y fortalecieron la pluralidad política, no como concesiones del poder, sino como conquistas sociales.
El organismo destacó que este proceso permitió consolidar un sistema electoral que ha brindado estabilidad política, alternancia pacífica, certeza jurídica y gobernabilidad democrática. Aunque reconoció que se trata de un modelo perfectible, afirmó que ha demostrado ser un pilar del desarrollo democrático nacional.
En su posicionamiento, Coparmex enumeró cinco pilares que, a su juicio, deben respetar las leyes electorales: la autonomía real de las autoridades encargadas de organizar elecciones; la pluralidad legislativa que refleje la diversidad política y social; una fiscalización sólida y efectiva; la inclusión de minorías sin barreras a la participación; y la certeza jurídica con reglas claras, estables y previsibles.
Finalmente, el organismo reiteró su disposición al diálogo respetuoso y a la construcción de acuerdos que fortalezcan la democracia, con responsabilidad institucional y visión de largo plazo.


