Estigmas y falta de perspectiva de género retrasan la atención.
Cualquier persona puede padecer un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA); sin embargo, en los hombres esta problemática suele ser subdiagnosticada, lo que retrasa hasta cinco años el acceso a un tratamiento adecuado. Según la Secretaría de Salud y especialistas de la UNAM, factores sociales y la falta de formación profesional con perspectiva de género invisibilizan el sufrimiento de los varones.
Factores de riesgo y diagnóstico tardío
José Eduardo Otáñez Ludick, académico de la FES Zaragoza, señala que la validación de la salud mental masculina es precaria. Los hombres suelen acudir al médico solo en etapas críticas y, al buscar ayuda, a menudo encuentran personal de salud que invalida sus síntomas por creer que estos padecimientos son exclusivos de las mujeres.
Este es el caso de Carlos Eduardo Graterol, estudiante de la UNAM, quien tras una infancia marcada por el sobrepeso y conductas alimentarias de riesgo (CAR), recibió un diagnóstico formal de TCA hasta los 28 años. Carlos relata cómo el ejercicio excesivo, los atracones y el aislamiento marcaron su vida, ocultos bajo la máscara de una supuesta “normalidad” masculina.
¿Qué son los TCA y cómo se manifiestan?
Los TCA son alteraciones de la salud mental que modifican el comportamiento hacia la comida de forma patológica. Entre los más conocidos destacan:
- Anorexia: Reducción extrema del peso.
- Bulimia: Conductas compensatorias como el vómito autoinducido.
- Trastorno por atracón: Ingesta desmesurada en periodos cortos.
Sin embargo, en hombres también se presentan variantes como la vigorexia (obsesión por la musculatura) o la ortorexia(obsesión por la comida sana). Las causas son multifactoriales, incluyendo ideales estéticos de belleza, personalidades perfeccionistas y estilos de crianza rígidos.
Cifras y consecuencias: Un problema de salud pública
A nivel físico, estos trastornos pueden causar daños cardíacos y digestivos irreversibles; a nivel psicológico, elevan el riesgo de ansiedad, depresión y suicidio.
- Estadística: En 2022, el riesgo de TCA en adolescentes hombres fue del 1.2%, un aumento significativo respecto al 0.4% registrado en 2006 (Ensanut 2022).
- Subregistro: Los especialistas advierten que estas cifras podrían ser mayores, pero la falta de asistencia a consulta por parte de los varones impide un registro fidedigno.
Prevención y atención multidisciplinaria
Para combatir esta crisis, la FES Zaragoza propone una atención multidisciplinaria que incluya psicología, nutrición y psiquiatría. Otáñez Ludick enfatiza la necesidad de que el personal de salud se alfabetice en perspectiva de género y que la población cuide su lenguaje para no reforzar estigmas sobre el peso y la alimentación.
Carlos, quien hoy vive una relación más sana con la comida, concluye que compartir su historia es vital para romper el silencio: “No está mal enfermar y buscar ayuda; el cambio cultural sobre las masculinidades debe permitirnos sanar sin ser juzgados”.


