Suponiendo…sin conceder. 

Suponiendo…sin conceder. 

Durante casi un siglo, la política estatal mexicana fue un club casi exclusivo de hombres. Los 32 gobiernos de las entidades federativas parecían tener un techo de cristal imposible de romper. 

La presencia femenina en los cargos de mayor poder político no solo era escasa: era prácticamente inexistente.

La excepción llegó en 1979, cuando Griselda Álvarez asumió el gobierno de Colima. Fue un momento histórico, pero también solitario. Durante décadas, su caso fue la excepción que confirmaba la regla de una política dominada por hombres.

Los números lo evidenciaban. Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad elaborados con información del Instituto Nacional Electoral muestran que por décadas los gobiernos estatales estuvieron prácticamente en manos masculinas.

Pero algo cambió en los últimos años. La reforma constitucional conocida como “Paridad en Todo”, aprobada en 2019, modificó el tablero político del país. La regla fue clara: igualdad de género en los espacios de decisión en todos los niveles del Estado.

A partir de entonces, la política mexicana comenzó a moverse más rápido de lo que muchos imaginaban.

Hoy, 13 mujeres gobiernan entidades federativas. Es una cifra histórica que refleja no solo una transformación jurídica, sino también cultural. La presencia femenina dejó de ser una excepción simbólica para convertirse en una realidad política cada vez más visible.

Y en ese nuevo escenario aparece una pregunta inevitable: ¿cuándo llegará el turno de Hidalgo?

El debate comenzó a asomarse recientemente en el Congreso del Estado de Hidalgo. En el marco del Día Internacional de la Mujer se realizó el conversatorio “Mujeres en el poder: voces que lideran”, donde distintas lideresas coincidieron en algo que hace unos años habría parecido prematuro: Hidalgo está listo para una gobernadora.

El encuentro reunió a voces como Dalia del Carmen Fernández, Juanita Márquez Parrasales, Rosalba Rayón Castelán, Corina Jiménez Melo, Margarita Ramos Villeda, Selene Olvera Nieto, Mirna Esmeralda Hernández Morales y Marcela Isidro García, quienes compartieron experiencias sobre los retos que implica abrirse paso en espacios históricamente masculinizados.

Más allá del discurso conmemorativo del 8 de marzo, el mensaje político fue claro: la presencia de mujeres en la toma de decisiones ya no es un gesto simbólico, sino una transformación estructural que está reconfigurando la vida pública del país.

Hidalgo, que durante décadas ha sido gobernado exclusivamente por hombres, comienza a mirar ese horizonte.

La discusión no es menor. En una entidad donde la política ha estado marcada por tradiciones profundamente arraigadas, hablar de una gobernadora implica cuestionar inercias, redes de poder y viejos hábitos políticos.

Pero también refleja algo que ocurre en todo el país: el poder ya no se concibe como un espacio reservado para un solo género.

La pregunta ya no es si las mujeres pueden gobernar un estado. Esa discusión quedó atrás hace tiempo.

La verdadera pregunta es cuándo Hidalgo decidirá dar ese paso. Y, sobre todo, quién será la mujer que lo encabece.

¿Qué lo impide? 

Ambiciones personales  disfrazadas de compromisos “con el pueblo”.

Extravíos morales y políticos,  nada más.

administrator

Noticias Relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *