Violencia contra periodistas: sí, acusarte con tu papá cuenta.
La risa de Jan Albert Hootsen fue natural, el representante en México del Comité de Protección a Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) aseguró no contar con un antecedente similar.
Que a un periodista, debido a la información que publique en su medio (por más pequeño e incipiente que éste sea) lo “acusen” con su padre, no parece ser tan común como podría pensarse.
Y sin embargo, de acuerdo con el académico y periodista holandés, eso también califica como violencia en contra de periodistas.
Ya en su ponencia, como parte de las actividades de la novena Semana del Periodismo México 2026, que finalizó el viernes pasado, Albert Hootsen afirmó que México continúa siendo uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.
Hootsen recordó que distintos informes del CPJ han documentado que México se mantiene, de manera sistemática, entre las naciones con mayor número de asesinatos de periodistas fuera de contextos formales de guerra, particularmente en el hemisferio occidental.

El especialista señaló que la violencia contra comunicadores, sumada a altos niveles de impunidad, configura un escenario estructural de riesgo que afecta no solo a periodistas locales, sino al ecosistema democrático en su conjunto.
Ante eso, por supuesto que un par de paternales cachetadas ocasionadas por funcionarios públicos llorones, como decía el célebre Arturo de Córdoba, no tienen la menor importancia.
Sin embargo, es una forma de violencia.
Es para inhibir la denuncia pública.
Es para tapar falencias, corruptelas o estupideces.
Pero sí, claro que sí es una forma de violencia, me aseguró.
¿Reír o llorar?


