Operativo rescate de Jessica Blancas.
Fue a mediados de diciembre, del año pasado, cuando, desde allende los mares, llegó a las oficinas de la Auditoría Superior del estado, que encabeza Jorge Valverde Islas, el exgobernador, y hoy embajador extraordinario y plenipotenciario de México en Noruega, Omar Fayad Meneses, con seis carpetas pletóricas de documentación, que salvará de una denuncia ante la Procuraduría de Justicia, a Jessica Blancas.
Y es que la exsecretaria, pese a que ha tenido todas, (todas) las facilidades posibles, de tiempo, de flexibilidad, de no molestarla para que no se traslade desde el suburbio texano donde radica hasta Pachuca (pfff, qué molesto) para tener que declarar o algo peor, no ha podido demostrar que no hay ninguna irregularidad, ni irresponsabilidad, ni ilegalidad con los 59 millones de pesos que no solventó de su gestión como funcionaria estatal.
Así lo señaló el propio auditor Jorge Valverde, y si así lo dice, pues por supuesto es verdad.
Dijo también que, aunque el plazo límite para solventar las irregularidades derivadas de una auditoria excepcional a los ejercicios fiscales 2018, 2019 y 2021, era el 31 de diciembre, se hizo un esfuerzo para que Fayad Meneses llegase a resolver el problema.
Y no fue cualquier cosa: el traslado de Noruega hacia Hidalgo es largo y tedioso, además de que requiere de trámites engorrosos como pedir autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores, pues para los embajadores mexicanos, cualquier salida del país de adscripción, ya sea por vacaciones, consultas o visitas a México, debe ser autorizada por la SRE.
Debió, además, informar a la Dirección General de Protocolo y a la Dirección General Regional correspondiente.
Si el embajador sale para atender asuntos oficiales en otro país o regresar a México, se considera una “comisión” o traslado, lo cual debe tramitarse con todo el fastidioso proceso que ello implica.
Nada importa, si alguien quiere que algo se haga bien, debe hacerlo por sí mismo, eso es un hecho.
Aunque la ASEH había confirmado que el plazo venció sin que hubiese solventación alguna, parece que fue un pequeño error, pues Fayad y Blancas siempre sí tuvieron tiempo de atender este pequeño brete.
Ahora habrá que, otra vez, realizar un exhaustivo y minucioso análisis de la documentación presentada para que se determine si las observaciones quedan solventadas o si se avanza hacia responsabilidades administrativas o penales, lo que, evidentemente y a cualquier precio, no ocurrirá.
Tiempo es lo que sobra.


