Novena semana del periodismo México 2026, arrancamos.
En la edición pasada, la octava, en 2025, la primera como secretario general de la Fundación para la Comunicación y el Periodismo, escribí en este mismo espacio que este proyecto, impulsado por quien me invitó a formar parte de él, mi amigo desde hace casi dos décadas, Alejandro Gálvez Díaz, ha crecido lo que muy pocos pensaron que crecería, y que surgió, entre otras razones, a raíz del desconocimiento, en general, que la clase política tiene sobre el periodismo y de las funciones, responsabilidades, obligaciones y metodologías del periodista.
A un año de distancia, ese desconocimiento no solo permanece sino que se ha incrementado de forma notable.
La relación poder-prensa, azarosa y muchas veces perversa, implica intercambios de valores y definiciones entendidas que siempre, invariablemente, están supeditados a la perspectiva del personaje poderoso.

Si un personaje poderoso elogia el trabajo de un periodista, es porque habló, escribió u opinó bien de él.
Si, en cambio, en el ejercicio de su irrestricta libertad personal y constitucional, osare criticarle, la perspectiva cambiará y entonces será un mal periodista.
“Cabrones”, dijo un funcionario plenamente ignorante de la labor periodística pero que busca, además, un beneficio particular del trabajo de los medios de comunicación.
Ejemplos de la misma precariedad intelectual se han desvelado azarosamente a lo largo de este año, únicamente cambia el nombre, los intereses y el valor del personaje.
Lo que no cambia es la definición de periodismo, que tiene infinidad de aristas, siempre cargadas de perspectivas, sin embargo, la más simple, la más sencilla, pero a la vez la más contundente, se le atribuye al escritor británico Eric Arthur Blair, conocido mundialmente como George Orwell y dice:
“Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás, son relaciones públicas”.
Les invitamos a acudir a las actividades de esta novena semana del Periodismo México 2026, en Pachuca, en La Maestranza.
¡Allá nos vemos!
Esta columna se toma una semana de licencia, por aquello de los imponderables.


