Suponiendo…sin conceder.

Suponiendo…sin conceder.

Insostenible por donde se le vea, el senador , hoy raso, de Morena ya no es tan poderoso como antier.

La presidenta Claudia Sheinbaum está de mal humor, se advierte en su expresión de furia, inusual e inusitada, con que regañó a legisladores que, haciendo gala de lambisconería exacerbante, pedían a gritos una foto con ella.

Y cómo no, sus batallas con Donald Trump le deben dejar muy poco espacio para sonreír. El suficiente para ceder sin reticencias a tumbar al “hermano” del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

La caída de Adán Augusto López Hernández como coordinador de Morena en el Senado no parece ser “un hecho aislado” ni un simple reacomodo administrativo partidista, como quiso hacerlo ver. 

Es el síntoma visible de un naufragio político más amplio, uno que arrastra a quienes apostaron su suerte —y su carrera— a la sombra de un poder que hoy se repliega, pero no rinde cuentas…todavía. 

En Hidalgo, el impacto es claro: figuras que construyeron su posicionamiento político bajo el cobijo de Adán Augusto hoy quedan expuestas, sin red y sin discurso propio.

Ahí aparece Cuauhtémoc Ochoa Fernández, senador hidalguense cuya cercanía con el exsecretario de Gobernación y ya excoordinador de Morena nunca fue casual ni discreta. 

Construyeron  un “club de Tobi” que hoy fue cimbrado por la delicada y recia mano femenina de Sheinbaum.

Con el dilecto empujón del presidente gringo.

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