El Partido Verde: GPI, Lima Morales, Cuauhtémoc Ochoa y Avelino Tovar.
En absoluta consonancia con su historia de vida, el Partido Verde Ecologista de México está a punto de traicionar a otro de sus aliados.
Morena postulará una candidatura femenina para la siguiente gubernatura, eso es un hecho consumado, faltará saber el periodo que quedará establecido por el Congreso local.
Luis Armando Melgar, senador y miembro distinguido de la jerarquía verdecologista, ya sentenció, este fin de semana , que no votarán una reforma electoral “que busca un partido único”.
“Somos aliados, no paleros”, afirmó con valor y entereza.
Claro, no le conviene al PVEM perder a los plurinominales que le dan prerrogativas.
También, lleno de arrojo, adelantó que en el 2027 “vamos a ir solos donde encabecemos las encuestas, ya veremos de a cómo nos toca”.
En Hidalgo el PVEM ya vislumbra esa posibilidad y placea a su líder virtual, el senador, de Morena, Cuauhtémoc Ochoa, de la mano del exalcalde de Huejutla, Raúl Badillo.
La creciente electoral del partido “del tucán” lo hace albergar esperanzas bien fundadas.
Hace exactamente dos años, en enero de 2024, el efímero Grupo Plural Independiente intentó, con mucha pena y nada de gloria, montarse en el PVEM. La dirigencia nacional los bajó a patadas.
Después, cuando el expriista de tristes recuerdos, José Luis Lima Morales, encabezó al Verde en el estado, el partido apenas alcanzaba 13 mil votos. No había estructura, no había territorio y, sobre todo, no había identidad. El Verde era, en los hechos, una rémora.
La mejor época del partido inició en el proceso 2024 bajo la dirigencia del hoy diputado Avelino Tovar Iglesias: el Verde pasó de la virtual marginalidad electoral a rozar los 150 mil votos en el estado.
Hoy, el partido gobierna cuatro municipios —Chapantongo, Tetepango, Pisaflores y Acatlán— y quedó en segundo lugar en ocho más, en varios casos a un margen mínimo de la victoria.
Con esos números premiaron a Tovar Iglesias al mandarlo como operador fuera de Hidalgo para elegir como nuevo secretario general al exdiputado Octavio Magaña, sin embargo, cortaron la mayor bonanza electoral en su existencia en el marco de la ya abierta y descarada confrontación con su tercer gran aliado.
PAN, PRI, Morena, de tres, tres.
A ver si no se arrepienten.


