
¿Espejito, espejito, verdad que soy el más bonito?
¿En esas manos está nuestro futuro?
¿En verdad debemos resignarnos a que las nuevas generaciones de políticos y políticas son tan precarios en sus ideales y pensamientos que lo único que buscan es verse bien en las redes?
Ni una idea, ni un razonamiento, ni una reflexión medianamente profunda sobre cómo levantar a nuestro estado en el ámbito de lo público.
¿Debemos “chutarnos” a secretarios “mil likes” o a aspirantes a delegados (o lo que sea) que se pagan páginas con un grotesco nivel de lambisconería para hacerles creer que son queridos?
En el colmo del despropósito, una cuenta de Facebook, pagada para atacar periodistas y enaltecer políticos, se aventó una perla de Dios guarde la hora:
Injusticia. Porque (sic) acusar a nuestro amigo Irám González Trejo de hechos que no realizó y no sale en ningún video (sic)
Y lo ven como un Rey por eso le tienen envidia”.
¿Para eso les alcanza? ¿Con eso quieren confrontar la realidad?
Qué pobreza moral, intelectual.
Pobre de nuestro estado, lo que le espera con esos vulgares ambiciosos carentes del más elemental cacumen.


