Encuestas: el cariño comprado ni sabe querernos ni puede ser fiel.
Las encuestas son de quien las paga, dice la conseja política.
Y dice bien. Uno de los más cercanos involucrados al proceso electoral morenista lo dice sin tapujos: la encuesta que da una ventaja de dos a uno al senador Cuauhtémoc Ochoa está “más cuchareada que sopa de fonda”.
El despliegue propagandístico que se le dio, con cuando menos cuatro páginas de Facebook de reciente creación con publicidad pautada para difundirla confirma la especie que no necesita mayor rigor.
Pero, como cualquier encuesta o cosa pagada, es cariño comprado, de ese que el inmortal José Alfredo decía que ni sabe querernos ni puede ser fiel.
El presidente de Morena, Marco Rico, pidió evitar “calenturas políticas” y enfocarse en la consolidación de la Cuarta Transformación.
Le bajó el volumen a la “encuestitis” que de pronto surgió en personajes que, lo saben bien, no pueden abanderar la candidatura de Morena.
Ya es ocioso repetirlo: Morena y sus aliados, Verde y PT, debe postular a una mujer. Movimiento Ciudadano, que postuló al célebre “tonadillero de quinta” (Miguel Ángel Granados Chapa dixit) también.
Calentar la contienda en esas condiciones resulta un trivial intento de negociar presencia.
Rico Mercado minimizó las encuestas de popularidad en las que aparecen nombres de distintos actores políticos, al considerar que forman parte de la especulación.
En las cantinas, donde ebulllen efluvios de sabiduría, se dice que los que especulan son…
No suden calenturas anticipadas.


