Hacia un modelo sustentable con el respaldo de expertos
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó una visión integral sobre el futuro energético de México, centrada en la soberanía nacional, la transición hacia fuentes renovables y la viabilidad técnica de la explotación de hidrocarburos. La mandataria enfatizó que el desarrollo del país depende de decisiones responsables que equilibren la necesidad de energía con la protección del medio ambiente para las futuras generaciones.
Fuentes renovables: El pilar de la soberanía
La presidenta destacó que la verdadera independencia energética reside en el aprovechamiento de recursos que pertenecen al territorio mexicano y que “no se le tienen que pedir a nadie”. En este sentido, anunció un plan para incrementar la capacidad de generación limpia en cerca de 15 mil megawatts:
- Energía solar: Fortalecimiento de la infraestructura fotovoltaica (como la planta en Sonora).
- Energía eólica: Expansión bajo esquemas de respeto a las comunidades.
- Energía geotérmica: Aprovechamiento del calor del subsuelo.
- Energía hidráulica: Repotenciación de las presas existentes para maximizar su eficiencia sin nuevos impactos sociales.
El reto del gas natural y la dependencia externa
Un punto crítico de la agenda es la alta dependencia del gas natural importado, principalmente de Texas. Sheinbaum advirtió que, aunque la relación con Estados Unidos es sólida, eventos internacionales recientes en Europa y Asia demuestran los riesgos de no contar con una base de producción propia.
El gas es considerado el combustible fósil más limpio y es esencial para el Ciclo Combinado (generación eléctrica) y la operación de prácticamente toda la industria nacional. Sin embargo, su extracción mediante métodos no convencionales ha sido cuestionada por sus impactos ambientales.
Comité Científico: Decisión técnica sobre el gas no convencional
Ante la disyuntiva de explotar el gas de lutita (shale) en México, la presidenta anunció la creación de un comité de científicos y especialistas de la UNAM, el IPN e institutos de investigación. Este grupo tendrá la tarea de evaluar, en un periodo de dos meses, si las nuevas tecnologías disponibles son factibles y seguras.
Las nuevas propuestas técnicas incluyen:
- Uso de sustancias orgánicas y biodegradables en lugar de químicos potentes.
- Uso de agua salina o industrial (no potable) para evitar la competencia con el consumo humano.
- Sistemas de reciclamiento de agua y monitoreo con Inteligencia Artificial.
Ruta hacia el futuro: Eficiencia y responsabilidad
La estrategia se divide en tres acciones fundamentales:
- Mayor eficiencia energética: Implementación de programas para que la industria y los hogares utilicen equipos que consuman menos energía (como la tecnología LED).
- Transición acelerada: Aumentar la participación de renovables en la matriz energética.
- Sustentabilidad estratégica: Definir si es viable producir gas nacional a largo plazo (en un horizonte de 10 a 15 años) con rigor técnico y compromiso ambiental.
“No es que el petróleo sea la solución definitiva”, señaló la mandataria, “pero necesitamos una base de producción mientras desarrollamos alternativas”. Con esta apertura a la comunidad científica, el gobierno busca que las decisiones estratégicas de la patria se tomen de manera transparente y fundamentada.
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