Magistrada denuncia presión tras renunciar por motivos médicos y familiares

Magistrada denuncia presión tras renunciar por motivos médicos y familiares

Señala negativa de licencia sin goce de sueldo y falta de certeza sobre su adscripción

La magistrada de circuito María Emilia Molina hizo pública su renuncia al Poder Judicial Federal tras relatar un proceso que describe como “forzado” por situaciones familiares urgentes, afectaciones a su salud mental y decisiones administrativas que —según afirma— derivaron en presión institucional y falta de garantías para desempeñar su cargo.

En un pronunciamiento difundido este fin de semana, Molina explicó que durante semanas se mantuvo alejada de redes sociales, medios y actividades públicas debido a una emergencia familiar y prescripción médica para proteger su estabilidad emocional. En ese contexto, el Órgano de Administración Judicial (OAJ) determinó un cambio de adscripción que entró en vigor el 18 de noviembre.

A pesar de su condición, señaló que se presentó a su nuevo tribunal para cumplir con sus obligaciones. Sin embargo, denunció que el mismo órgano habría tomado otra decisión sobre su situación desde días antes sin notificárselo de manera oportuna, lo que —dijo— la obligó a trabajar sin certeza sobre su estatus laboral.

La magistrada afirmó que con dictámenes médicos de respaldo solicitó licencia sin goce de sueldo para evitar dejar vacante el tribunal y atender la emergencia personal que enfrenta, pero la solicitud fue negada. Ante ello, aseguró haber quedado sin alternativa más que presentar su renuncia, la cual define como inevitable y no voluntaria.

“No fue una decisión voluntaria: fue la única humanamente posible”, sostuvo.

Molina señaló que el manejo interno de adscripciones y solicitudes laborales revela un patrón de presión, disciplinamiento y desgaste, alejado —afirmó— de la buena administración de justicia. Recalcó que su labor siempre se condujo con integridad jurídica e institucional, pero que el trato recibido no correspondió a ese estándar.

Pese a su salida, subrayó que no dejará el debate público ni sus convicciones:

“Mi silencio en redes no fue por miedo. No me callaron. Y no me callarán.”

Recordó que su primer destino como juzgadora fue Islas Marías, lugar que algunos consideraban adscripción de castigo, pero que para ella representó la etapa más formativa de su trayectoria. Desde esa experiencia, afirmó, sostiene que la dignidad del oficio judicial depende de la libertad para ejercerlo.

Finalmente, agradeció a quienes han respetado su silencio durante el proceso, aclaró que continuará compartiendo información posteriormente y que, por prescripción médica, solo atenderá asuntos indispensables mientras prioriza su salud y a su familia.

“Sigo aquí. Firme. Íntegra. Y en paz con mi conciencia.”

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