Condena social potenciado por las plataformas digitales
De acuerdo con Julio Romano Obregón, profesor investigador del Área Académica de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), el linchamiento mediático es un proceso en el cual una persona o entidad es expuesta y condenada públicamente a través de los medios de comunicación y las redes sociales, muchas veces sin un debido proceso o verificación de los hechos.
El académico Garza señaló que este fenómeno es la evolución de los linchamientos físicos que ocurrían en la antigüedad, cuando se exhibía públicamente a una persona que había cometido un delito o cuyo comportamiento transgredía las normas o creencias de cierto sector de la sociedad. En estos casos, se intentaba hacer justicia por cuenta propia, dejando de lado a las instituciones judiciales, como ocurrió en la llamada Cacería de Brujas, en la época de la Conquista o durante la Guerra Santa.
Resaltó que este tipo de condena social ha sido potenciado por la inmediatez de las plataformas digitales; uno de los principales problemas del uso de las redes sociales es que el pasado no se borra, los acontecimientos quedan registrados permanentemente, lo que permite que cualquier persona pueda indagar sobre alguien sin dar oportunidad a que se explique o justifique un cambio, evolución o madurez. En vez de ello, es señalado y juzgado continuamente por un error del pasado.
Subrayó que, en el aspecto legal, es difícil, incluso imposible, protegerse de la llamada “funa mediática”, ya que en México no existen leyes que prohíban el manejo de material publicado en la red. Esto se debe a la libertad de prensa y de expresión, las cuales impiden la censura; el desafío está en equilibrar la libertad de expresión con la responsabilidad informativa. Solo así se podrá evitar que el linchamiento mediático siga cobrando víctimas, fomentando un debate más justo y fundamentado.
“Aquí lo importante es la conciencia del individuo y su comportamiento racional. Sin embargo, el anonimato que permiten las redes digitales tiende a incentivar que algunas personas transgredan normas y comportamientos sociales que, en circunstancias donde son observadas, no lo harían. Esto provoca que se dejen llevar por sus emociones en lugar de actuar con racionalidad, como sucede en el comportamiento de masas”, indicó Julio Romano.
