El Correo de las Brujas.

El Correo de las Brujas.

El senador hidalguense Cuauhtémoc Ochoa pasó por un momento complicado durante la sesión de este martes, al presentar un severo episodio de disfonía. De ronquera, pues.

El legislador expriista, exverdeecologista y hoy morenista intentó leer un punto del orden del día, sin embargo la garganta no le respondió. 

No faltó el malora que le gritó “no le pongas hielos”.

Ya con piedad, Laura Itzel Castillo Juárez, Presidenta de la Mesa Directiva del Senado, solicitó que el punto fuese leído por otro senador de su grupo parlamentario.

El episodio, cómico para unos y angustiante para otros, recordó el célebre momento en que la periodista y exconductora de “Muchas Noticias”, Dolores “Lolita” Ayala Nieto, al aire, fue “poseída” por algún demonio que le comía las cuerdas vocales.

Hasta que se fue.

Parece que Movimiento Ciudadano se unió al otro “movimiento” y, alineado a los conceptos del oficialismo, ayudó a que se aprobara el “Plan B” de la presidenta Claudia Sheinbaum.

La descafeinada reforma electoral presidencial tuvo ahora una sola víctima: los congresos locales, a los que su presupuesto anual no podrá exceder el 0.70 por ciento del presupuesto de egresos total del estado.

Legisladoras de oposición acusaron de que el gobierno miente al decir que existe un ahorro con la nueva modificación constitucional.

La discusión se resumió en lo sucinto con lo dicho por el diputado Alejandro Domínguez, quien expuso cátedra de conceptos legislativos al decir: “¿Qué pide la gente? Y lo digo con mucho respeto, pero con mucha firmeza, la gente pide que se dejen de hacer pendejos y se pongan a gobernar”.

El gobernador del estado, Julio Menchaca Salazar, nuevamente expresó su postura en torno a las corridas de toros en Hidalgo.

Luego de que tanto dependencias del ejecutivo como legisladores en el Congreso local se han hecho guajes durante un año con la iniciativa presentada por el verdeecologista Avelino Tovar, así como para ver si se olvida el tema, Menchaca Salazar fue contundente y concretó: las

corridas de toros no deberían existir.

Ante tal panorama, las amistades y/o contubernios con empresarios taurinos deberían pasar a segundo término, pues el jefe político del estado tiene una postura firme en el tema.

Ya se sabe que el impacto económico, que lo habría, no es significativo y que no causará un desastre la erradicación de ese espectáculo de postín pretencioso, cuyos adeptos se empeñan en defender como una “tradición cultural”.

También fueron tradición las peleas entre gladiadores y no por ello se detuvo la evolución social.

Y la raza humana no se ha extinguido, por cierto.

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