Desde la cuna a la cancha.

Desde la cuna a la cancha.

En el deporte mexicano lo que se descompone es la opacidad. Porque a ver: todos somos buenos para opinar en redes. ¿Pero cuántos le entramos a la gestión deportiva? ¿Cuántos nos aventamos la Ley General de Cultura Física y Deporte? Está vigente al 14 de noviembre de 2025, por si la quieren googlear. ¿Cuántos saben armar un presupuesto o leer un informe financiero?

Casi nadie. Pero eso sí, todos hemos exigido apoyo de cualquier nivel.

Y sí, hay broncas. Desde enero de 2025, atletas traen becas atoradas en CONADE. Paola Morán desde 2021 rascándose con sus uñas para pagar entrenador, nutriólogo y viajes. Las clavadistas Orozco y Agúndez se fueron al Mundial porque Aeroméxico les hizo el paro. CONADE no cubría el viaje. En Acapulco, Guerrero, algunos atletas fueron a la Olimpiada Nacional con números pintados con plumón en playeras blancas. No hubo ni para uniformes.

Para los Panamericanos Junior 2025, el Comité Olímpico tuvo que poner 52 millones de patrocinadores porque de CONADE no salió un peso. Rommel Pacheco ya lo dijo: cambiaron las reglas de operación y ahora Hacienda y Educación tienen que dar el visto bueno.

Pero ahí no acaba la historia.

Aquí viene lo que nadie o muy pocos quieren platicar: ¿y las asociaciones estatales?

Estás asociaciones civiles deportivas. También manejan lana. También tienen que gestionar, promover y transparentar. Lo dice la ley. Reciben dinero público de los institutos estatales. Y se supone que también tocan puertas con la iniciativa privada.

Vámonos al artículo 50. Dice clarito: si recibes lana pública, rindes cuentas. No hay vuelta de hoja. Tu asociación no es el club de toby de tu cuadra. Es agente del gobierno federal. Y si ejerce funciones públicas, que enseñe los números.

Y el artículo 58 lo remata: CONADE puede y debe fiscalizar, supervisar y vigilar cómo usan ese dinero. No es de “si quieren”. Es de “te toca por ley”.

Entonces antes de gritar “CONADE o funcionarios deportivos corruptos”, hay que preguntar en casa: ¿tu asociación subió su informe financiero? ¿Publicó el padrón de atletas? ¿Dijo como eligió a los becarios? ¿ Entregó el recurso de beca a los deportistas? Si la respuesta es no, entonces la corrupción no vive en Reforma 122. Vive en tu Acta Constitutiva.

La pregunta incómoda,

¿Cuándo fue la última vez que tu presidente de asociación te rindió cuentas? ¿Sabes cuántas competencias ha organizado bajo su gestión con recurso propio? ¿O solo lo has visto en Facebook criticando a las autoridades?

En Hidalgo lo tenemos clarito: presidentes de asociación que llevan años sin organizar una sola visoría seria, sin convocar asambleas, sin tocar una puerta de patrocinio. Pero para declarar que “el gobierno no apoya” sí hay tiempo y micrófono. Primero tu acta constitutiva, luego tu tuit.

Nos malacostumbramos a echarle la culpa a CONADE o a funcionarios y a perdonarle todo al directivo que tenemos al lado.

Directivos que llevan años atornillados. Que no hacen asambleas. Que no enseñan estados financieros. Que no dan informes de gestión. El atleta da la cara en la pista. El directivo no la da ni en la auditoría.

La opacidad y la falta de planeación también duermen en las oficinas de las asociaciones estatales. En las federaciones que no transparentan.

Queridos deportistas, de la disciplina que sea: ya estuvo bueno de reclamar solo para arriba.

Échenle el ojo a su asociación deportiva civil. Que abran los libros. Que muestren resultados. Ustedes están en su derecho de exigir resultados. Y si su presidente no puede o no sabe qué hacer, que renuncie.

Porque si tu casa está sucia, de nada sirve que le exijas al vecino que barra la calle.

*Primero se audita adentro. Después se exige afuera. Y ya entonces sí, vamos todos juntos por la instancia que sea para exigir.

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