El futbolista francés denunció ataques racistas contra sus hijos y llamó a erradicar el odio.
El futbolista francés Allan Saint-Maximin alzó la voz públicamente para denunciar agresiones y ataques de odio dirigidos contra sus hijos, subrayando que no tolerará ningún tipo de violencia, discriminación o señalamiento motivado por el origen o el color de piel.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, el jugador enfatizó que el problema no radica en el color de la piel, sino en “el color de los pensamientos”, al advertir sobre actitudes que fomentan el odio y la división social. Señaló que ha aprendido a enfrentar ataques personales, ya sean directos o velados, pero dejó claro que cualquier agresión contra sus hijos cruza un límite inaceptable.
Saint-Maximin afirmó que la protección de sus hijas e hijos es su máxima prioridad y aseguró que luchará con todas sus fuerzas para que crezcan siendo respetados y amados, sin importar sus orígenes. En ese sentido, sostuvo que la discriminación y la violencia no tienen cabida en la sociedad contemporánea.
El futbolista también hizo un llamado a reconocer la dignidad y el valor de cada ser humano, destacando la importancia de construir entornos donde niñas y niños puedan desarrollarse libremente, sin ser víctimas de conductas que calificó como “absurdas” y carentes de sentido, cuyo único propósito es dividir.
Finalmente, envió un mensaje contundente a quienes han atacado a su familia, advirtiendo que no se intimidará ante ninguna amenaza y que siempre defenderá a los suyos. Subrayó que su postura no es de confrontación gratuita, sino de defensa firme frente al odio, reafirmando su convicción de que el respeto y la convivencia deben prevalecer.


