Persiste falta de reconocimiento y brechas de género en el sector
A pesar de los avances legislativos en México, el trabajo del hogar remunerado aún enfrenta barreras críticas para alcanzar un pleno reconocimiento social y de respeto. Académicas de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM advierten que, si bien existen derechos ganados como la seguridad social obligatoria, contratos escritos, vacaciones y aguinaldo, la sociedad aún no valora estas labores como el sostén fundamental de la vida.
Radiografía del sector en cifras
De acuerdo con datos del INEGI, el panorama del trabajo doméstico en el país revela desigualdades profundas tanto de género como económicas:
- Población ocupada: 2.5 millones de personas se dedican a esta labor.
- Brecha de género: El 90.2% son mujeres, mientras que solo el 9.8% son hombres.
- Desigualdad salarial: Las mujeres perciben en promedio 3 mil 767 pesos mensuales, frente a los 4 mil 399 pesos que reciben los varones.
- Escolaridad: El promedio es de apenas ocho años, y un 5.4% de los trabajadores no cuenta con instrucción alguna.
Racialización y estigmas persistentes
La profesora Leticia Aparicio Soriano destaca que el sector padece una fuerte racialización, donde erróneamente se vincula de forma automática a las mujeres indígenas con las labores de limpieza y cuidados. Esta asociación ha derivado en el uso de motes despectivos que vulneran la dignidad de las trabajadoras.
La especialista enfatiza que ser trabajadora del hogar no es sinónimo de ser indígena, y que es necesario romper con los roles de género y los prejuicios raciales en un país donde la lucha por la igualdad ha avanzado lentamente en el ámbito privado.
Justicia social y mecanismos de exigencia
Para las expertas de la UNAM, los cambios en las leyes pueden convertirse en “ficción” si no existen mecanismos efectivos para que las trabajadoras exijan sus derechos. El papel del Trabajo Social es fundamental para:
- Visibilizar la justicia social y los derechos laborales.
- Brindar asesoría y defensa legal a quienes sufren abusos.
- Promover capacitaciones y campañas de equidad e igualdad.
El reto actual reside en transformar la normativa legal en una realidad cotidiana donde el respeto y la responsabilidad compartida entre empleadores y empleados dignifiquen esta labor esencial.


