Pese a que por criterio de paridad la próxima candidatura corresponde a una mujer, mediciones colocan a hombres en la competencia interna.
Dos encuestas levantadas con apenas semanas de diferencia evidencian un escenario de competencia interna en Morena rumbo a la gubernatura de Hidalgo en 2028, con lecturas contrastantes sobre quién encabeza las preferencias al interior del partido.
La medición de Demoscopia Digital, realizada del 13 al 18 de enero de 2026 (1,100 entrevistas cara a cara, ±3%), coloca a Simey Olvera al frente de las preferencias como candidata de Morena con 26.4%, seguida por Rebeca Aladro con 14.3%. Más abajo aparecen Tatiana Ángeles (1.9%), mientras que no incluye a otros perfiles masculinos en esa lista específica difundida.
En contraste, el estudio de Covarrubias y Asociados, levantado del 30 de enero al 3 de febrero de 2026 (1,200 entrevistas cara a cara, ±2.83%), muestra un mapa distinto: ubica en primer lugar a Cuauhtémoc Ochoa con 14.2%, seguido de otros perfiles, mientras que Simey Olvera aparece con 5.9% y Tatiana Ángeles con 3.8%.
En ambos ejercicios, Morena mantiene ventaja como partido: Demoscopia le otorga 40.6% de intención de voto frente a una oposición fragmentada, mientras que Covarrubias le asigna 38.8%, con PRI, PAN y MC por debajo en dígitos de un solo o bajo doble dígito.
El contraste más relevante no es solo metodológico sino político. Mientras una encuesta perfila un escenario con liderazgo femenino claro, la otra coloca a un aspirante hombre en la cima.
Sin embargo, bajo los criterios constitucionales y electorales de paridad de género que han obligado a los partidos a alternar candidaturas en diversas entidades, la siguiente postulación en Hidalgo debería corresponder a una mujer, tras la elección previa de un hombre.
Aun así, perfiles masculinos como Cuauhtémoc Ochoa buscan posicionarse en las mediciones internas y mediáticas.
Las diferencias entre ambas encuestas, levantadas con pocos días de distancia y metodologías similares (entrevistas en vivienda), alimentan la percepción de un Morena en plena disputa interna.
Más allá de los porcentajes, el mensaje político es claro: mientras el marco legal y los acuerdos de paridad apuntan hacia una candidatura femenina, dentro del partido ya se libra una contienda en la que los hombres también empujan.


