El país sin nombre y…¿un soldado en cada hijo te dio? No se azoten.
Esa narrativa mediática y para redes sociales tan beligerante y al mismo tiempo tan jocosa debe tener un objetivo sensato, más allá del mareo ideológico y de imagen institucional.
Seguramente.
Pero mientas alguien lo encuentra, causa mucha curiosidad y gracia ver a las y los propagandistas del oficialismo lanzando arengas de guerra en X y en otras redes en contra del “imperialismo” que amenaza con invadir y mancillar nuestra soberanía.
No se azoten.
Ni nos van a invadir ni peligra nuestra soberanía. El presidente del “país sin nombre”, un “bully” sin control ni autocontrol que usa a su país como un juguete es un bravucón de cantina que no tiene más opción que lanzar peroratas para apretar a la presidenta Claudia Sheinbaum.
No va a invadir a México, incluso tampoco atacará a los cárteles de la droga en territorio mexicano, que es lo más que podría hacer.
Su discurso le sirve a su demagogia del mismo modo que el discurso de heroísmo tropical sirve a la demagogia oficial mexicana.
Por eso vemos a personajes políticos y personajes propagandísticos en todo el país envolviéndose en la bandera digital y lanzando sus despojos para recibir las balas enemigas.
Es la fórmula de la manipulación política de siempre.
Defender la soberanía nacional, sí, cuando se combata con seriedad al crimen organizado.
Lo demás, son patrañas.


