Tula II, promesas sempiternas.
A poco más de dos años del decreto de emergencia ambiental, varias de las acciones estructurales para el saneamiento integral del río Tula siguen sin cumplirse por el gobierno federal, pese a los reiterados anuncios y nuevas inversiones comprometidas.
Habida cuenta de que el decreto de emergencia ambiental para la cuenca del río Tula fue, en su momento, una admisión de Estado: el daño era grave, estructural y acumulado durante décadas.
No se trataba solo de una contaminación visible, sino de un riesgo permanente para la salud pública, la seguridad hídrica y la vida cotidiana de miles de personas.
Por eso, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador lo anunció, se esperaba algo más que diagnósticos reiterados, encuestas absurdas pletóricas de demagogia o comunicados interminables.
Ahora vienen, anunciados por el gobierno federal, “más de 900 millones de pesos”, 901 o diez mil millones, no se sabe, la única certeza es que será otra promesa para mitigar en lo posible el infierno ambiental que viven en esa parte de Hidalgo.
Las acciones de saneamiento, restauración ambiental y protección contra inundaciones en la cuenca del río Tula forman parte de las 100 prioridades anunciadas por la presidenta Claudia Sheinbaum al asumir el cargo el 1 de octubre de 2024, y contempla, dice el gobierno, “mejorar la calidad del agua, restaurar zonas ecológicamente degradadas y fortalecer la conservación forestal en la región”.
Por cierto, todo lo que presuntamente se pretendía con el parque de economía circular que no cuajó en Hidalgo.
Por la indolencia e ineficiencia del gobierno que ayer prometió “más de
900 millones de pesos”.
«Prometes y prometes y luego me prometes…».
Y nada.


